La economía y el fenómeno emergente

Ronald Sistek G.

“La naturaleza del mundo en el que yo vivo y en el que me gustaría que ustedes vivieran, todos ustedes y todo el tiempo es profundamente interconectada e interdependiente… a pesar que ni yo mismo vivo en él todo el tiempo y hay momentos en los que me descubro creyendo que hay algo como una cosa que está separada de otra”….

Gregory Bateson

 

Hoy mi padre cumpliría 87 años. Decidió alejarse de esta dimensión hace poco más de quince años. Te celebro!. Es 30 de diciembre de 2015.

A propósito de la velocidad de cambio en la que estamos sumergidos y de cómo el fenómeno emergente ocurre, recordé esta historia.

Un día de noviembre del 89 llegué a casa y fui a saludar a mi padre que estaba en la salita viendo televisión. Al entrar  lo vi sentado en el rincón del sofá que usaba siempre, mirando fijamente la televisión y con lágrimas en los ojos…era primera vez que lo veía llorar. Le pregunté qué le pasaba;  me respondió: “nunca pensé que iba a estar vivo para ver esto…”. Miré la pantalla y vi unos tipos golpeando y destruyendo un muro…era el de Berlín.

Le dije: tu hermano!…lo vas a poder ver!…y pensé: mi primo…lo vamos a poder conocer!..Y claro, él había dejado todo el 49, padres, hermano y sobrino incluido recién nacido. Nos abrazamos un buen rato…

Mi padre nació en la Checoeslovaquia post primera guerra y durante los primeros años de la guerra fría decidió un día escapar del destino que tenían muchos de sus pares en la industria del carbón o uranio…y nunca pensó que el sistema que dejó,  que parecía perenne, se desplomaría….aprendió a vivir en una realidad donde sus seres queridos no eran accesibles, a veces por correspondencia sí…..Y ocurrió que ,  después de 41 años volvió a ver a su hermano en una primavera del 91…tiempo después conocimos a nuestro primo Milan y su familia….

La caída del muro de Berlin representa el resultado emergente de la profunda interconexión e interdependencia de las infinitas redes de relaciones que existen en las múltiples dimensiones de la realidad y de la construcción de significado individual y colectivo. Es una manifestación del cambio cuando el dolor de cambiar es menor que el dolor de permanecer igual.  

Me pasa con este “cambio de época” en el que estamos inmersos, del paso desde una sociedad de crecimiento industrial hacia una sociedad que sostenga la vida en todas sus formas (ver “Epoca de cambios o un cambio de época” http://wp.me/p74uko-8D ), que “nunca pensé que iba a estar vivo para ver esto”…presenciando también el decaimiento de un sistema dominante, cuya teoría económica transformamos en una doctrina después de la segunda guerra y  luego sobrevaloramos,  con la caída del muro. Y claro, era una teoría…y la transformamos en doctrina porque nos negamos a la posibilidad de reflexionar respecto de los fundamentos de ella, como diría Maturana.

Ya lo decía Gregory Bateson por allá por el año 1972: temas como las crisis contemporáneas en la relación del hombre con su ambiente, el misterio de la evolución biológica, la gramática de una oración, la naturaleza del juego,  solo pueden comprenderse en términos de una ecología de la mente o ecología de las ideas (Bateson 1972).

La complejidad e interconexión de la realidad hace impredecible el momento de la emergencia del fenómeno.

Así como un día de noviembre del 89 amanecimos con la noticia de la caída del muro de Berlín… un fenómeno emergente de la naturaleza interconectada de todas las mentes… cual será el fenómeno emergente que modifique la manera de ver este paradigma dominante? Cómo hacemos sentido de los límites del crecimiento? Cómo nos abrimos al desarrollo local, bioregional, considerando y potenciando las culturas locales para poder pensar el mundo global de otra manera? Como accedemos a una ecología de la mente coherente con los desafíos extremos que tenemos y cómo nos hacemos responsables del mundo que queremos ver y dejar a las generaciones que vienen?

 

Economía: Oikos nomos o cuidar la casa o la ley de la casa

Desde la economía, emergen nuevas estrategias desde movimientos de base, desde la academia más despierta, desde empresarios conscientes, desde lo pequeño y fundacional… y desde el mainstream; conceptos, teorías y modelos como el desarrollo a escala humana, la economía del bien común, economía viva, economía circular, economía azul, economía consciente, economía de la felicidad, economía ecológica, economía del regalo, economía del bienestar, economía colaborativa, economía sagrada, nueva economía, por nombrar algunas….todas con una pauta común, algunas basadas en el empoderamiento del consumidor (cada vez menos consumista),  en la consciencia individual y del colectivo como herramienta para su desarrollo, en el renacer y florecer desde el poder de lo local, en el transformar procesos lineales en ciclos circulares o como diría Bateson: desde la lógica de la causa-efecto a la metáfora que es la lógica de la naturaleza… una liberación del potencial creativo del ser humano para reconectar con el bienestar y la vida simple. Todas ellas, algunas con data de milenios como herencia de nuestros ancestros y sus culturas del regalo, otras de décadas de desarrollo, otras más jóvenes, son la semilla de la reflexión respecto de los fundamentos de nuestros haceres en esta dimensión económica. Representan la transición del paradigma del crecimiento perpetuo al desarrollo genuino, al bienestar, al concepto original de economía, a la regeneración, al cuidado de la casa.

Son varios los motivos que se esgrimen para justificar el crecimiento perpetuo….cada vez son más grandes también las consecuencias de esa supuesta necesidad de crecimiento. Hoy reconocemos varios puntos ciegos de nuestro sistema económico dominante, uno de los más elocuentes es que en el afán de reducir costos para maximizar utilidades que den sentido a las inversiones, la manera más sencilla de efectuarlo es que otros paguen esos costos. Existe hace décadas un subsidio enorme que no queremos ver porque es doloroso verlo, un subsidio del cual nadie se hace cargo porque son voces no presentes en las tomas de decisiones. Hoy gran parte de esa reducción de costos es asumida por la Tierra y por las futuras generaciones , dos voces que silenciamos permanentemente.  Parte de este subsidio también lo pagan los más pobres y los centenares de millones de esclavos que todavía existen en el siglo XXI. Hoy necesitamos un planeta y medio para restaurar el daño de la inconciencia. Hoy estamos viendo las consecuencias de lo que un día calificamos como progreso. Lo que no nos preguntamos fue el progreso de qué?… del buen vivir?…de la felicidad?….del compartir?….de la equidad? Cómo internalizamos la totalidad de los costos de nuestros emprendimientos y negocios en nuestros análisis? Cómo dejar de ver las externalidades negativas como asuntos separados de nuestras acciones?

 

El patrón detrás del patrón

Ahora bien, cual es el origen de este comportamiento humano?, cual es el patrón subyacente de esta ceguera? Para mi, una de las reflexiones fundamentales de este punto ciego tiene que ver con la percepción de separación. La separación de nosotros con la naturaleza,  con el otro y  con nosotros mismos. Tres dimensiones de una realidad que nos tiene en estado de sobrecarga en estos tiempos. Cuál es el límite entre nosotros y el otro? Entre nosotros y la naturaleza? Nuestros antepasados no tenían una palabra para “naturaleza”…sí tenían expresiones para la madre Tierra, el padre Sol, los astros….pero cómo tener una expresión para algo que somos nosotros mismos? No hay una separación real entre nosotros y la naturaleza….si pensamos por un momento en el aire que respiramos…no podemos pasar muchos minutos sin respirar…y cuál es el límite entre nosotros y el ambiente? es nuestra nariz?, nuestros pulmones?, nuestra sangre?, la piel?…nosotros respiramos el aire o el ambiente nos respira a nosotros?… La separación es una ilusión y, desde varias perspectivas, una abstracción para sostener un modelo mental limitante de poder-sobre.  La separación es el producto del desarrollo de un patrón basado en el miedo que nos acompaña hace miles de años desde la emergencia de las primeras jerarquías. No es el miedo que sentimos al depredador natural de nuestra especie, sino el miedo como comportamiento subyacente del campo social de una sociedad separada, estratificada, desvinculada, polarizada, patriarcal, violenta.

Todas las especies sobreviven en un nicho. Por primera vez hay  claridad en que nuestro nicho como especie es la biosfera completa, geográficamente es el planeta Tierra…. Cuál es la conciencia que esto requiere? Cómo reencantarnos con el mundo natural?  Cómo construimos una nueva narrativa económica que logre poner atención en la profunda interconexión e interdependencia de todo fenómeno… como construimos una historia basada en la vida en nuestro nicho en armonía con otras especies?… En palabras de John Ruskin: “No hay riqueza como la vida: la vida, incluyendo todo el poder de amar, de jozar y de admirar”…. cómo hace la naturaleza para “cuidar la casa”? Entendemos a la Tierra como nuestra casa? Qué debemos conservar del modelo dominante para realmente cuidar la casa, cuidar la vida, el gozo y la admiración, y dejar una mejor casa a las futuras generaciones?

Qué tenemos que aprender todavía como especie…qué tenemos que recordar?….cómo regeneramos la sobreexplotación de recursos naturales, el envenenamiento del suelo, del aire y del agua, la esclavitud del siglo XXI, la imposibilidad de pensar en las futuras generaciones? Cómo construimos transiciones coherentes entre el modelo dominante y la economía que será capaz de sostener la vida compleja sobre la Tierra? Cual será nuestra nueva metáfora?

Quizás nos sorprendamos, como mi padre, de estar vivos frente a un fenómeno emergente de la profundidad de la caída del muro de Berlín. Pero esta vez será el muro de la codicia, de la separación, del ego, de la inequidad, de la linealidad,  el que debemos derribar.