Los imprescindibles

  Ronald Sistek G.

aguila

“Hay un río allá afuera que fluye con mucha rapidez; es tan grande y tan veloz que algunos tendrán miedo y sufrirán mucho. Debes saber que el río tiene un destino. Ahora, debemos abandonar la orilla, ir hacia el centro con los ojos bien abiertos y mantener nuestras cabezas por encima del agua. Y observa quién está ahí contigo, y celebra….”

Anciano Hopi
Caravana arcoiris por la paz
Hace un tiempo conversé con una de las protagonistas de un grupo que modificó la manera de entender el territorio americano y nuestra relación amorosa con la naturaleza y con la naturaleza humana, uniendo América del Norte con América del Sur. La caravana arcoíris por la paz comenzó un viaje, en 1996, desde las montañas mágicas de Tepoztlán en México hasta la Patagonia, que duró varios años más de lo soñado y que co-creó vínculos profundos a lo largo de una América fragmentada y desesperanzada. Cruzaron 15 países. Todo comenzó cuando Beatrice Briggs, con varios amigos, trasladaron el bus icónico desde Estados Unidos hacia México,  iniciando un viaje sin precedentes en el continente americano. El sueño partió en Huehuecoyotl, una comunidad intencional y ecoaldea pionera en América Latina (fundada en 1982).

El tiempo entre caravanas
Sudamérica, al mismo tiempo que presencia gran evidencia en corrupción, en gobiernos mediocres que dan cuenta de la dualidad del ser humano, de la desvinculación con los dolores reales de nuestros territorios y nuestra gente, de un juego donde siempre pierden los mismos y ganan unos pocos… presencia también el despertar del ser humano integrado, de trabajo consciente, de un entendimiento de la profunda interconexión de todo fenómeno, del desarrollo de una compasión y paz que celebra la justicia ecosistémica emergente. Sí! ésta Sudamérica despierta, está en llamas y pronta a celebrar un paradigma emergente que conserva la vida en todas sus formas, que reconoce los logros verdaderos y genuinos de corazones esperanzados, que dispara gratitud en vez de balas, miradas regenerativas en vez de cinismo, que despliega una voluntad abierta para ejecutar los sueños sin límite, que manifiesta un caminar erguido, satisfecho de sostener un status quo que agoniza cada día que pasa.
La Paz y la Regeneración de la madre Tierra
El viaje caravanero que unió las águilas con los cóndores tendrá un espejo: el que va desde el cóndor hacia el águila subiendo Los Andes americanos, la espina dorsal que nos une y abraza. La caravana por la paz y la regeneración de la madre Tierra se manifiesta en un grupo que zarpa y en un grupo que se queda. Un grupo zarpa para repetir la hazaña amorosa de una demostración de paz, de diversidad, de capacidades múltiples, de esperanza como condición del alma. Zarpan para decir al mundo que ésta es la hora, que el tiempo del lobo solitario se ha terminado…que hay que reunirse. El grupo que se queda, se queda sosteniendo la bandera de la paz,  agradeciendo a la madre Tierra, evidenciando el amor incondicional, manteniendo el fuego al centro…

La palabra lucha se destierra del vocabulario, como asevera el anciano Hopi… la lucha se transforma en paz…parafraseando a Brecht:   hay quienes trabajan por la paz un día y son buenos…. pero hay quienes trabajan toda la vida por la paz: esos son los imprescindibles.

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