El Gran Olvido y el sueño del peumo

Ronald Sistek G.

 

“Todo se hunde en la niebla del olvido,

pero cuando la niebla se despeja,

el olvido está lleno de memoria”

Mario Benedetti

 

Una y otra vez me pasa que aparece algún participante de una organización alrededor de un proyecto regenerativo y me sorprendo de la capacidad de recordar que tienen…. recordar desde dónde venimos y en qué momento se generó lo que algunos llaman El Gran Olvido.

Daniel Quinn usó la expresión  de El Gran Olvido en sus libros Ismael y The Story of B para describir el fenómeno de una cultura conquistadora que elimina y a la vez olvida la riqueza de los orígenes de su cultura. Es un fenómeno que tiene una data de unos 10.000 años y coincide con un proceso que ha durado miles de años también: el paso de ser cazadores y recolectores a ser agricultores intensos, desarrollando una nueva manera de estar en el mundo. Comenzó en oriente medio en las desembocaduras de los ríos, cuyas inundaciones estacionales permitían que el suelo se regenerara solo, apareciendo la acumulación de grano, el aumento demográfico y la explosión geográfica. Fue el estímulo que culminó con la creencia de que esta era la manera natural de convivir del ser humano. Se desarrolló entonces, una cultura que en unas cuantas generaciones construyó El Gran Olvido de que conformábamos tribalmente múltiples culturas locales, que teníamos una manera de relacionarnos con nuestro ecosistema sin separación, que la experiencia colaborativa era la que hacía que estas culturas permanecieran durante decenas de miles de años bajo un juego donde ganaban los individuos, la comunidad y la naturaleza.

Desde historiadores, filósofos y teólogos  de civilizaciones como los babilonios, asirios, sumerios, chinos y egipcios, pasando por los autores hebreos de la Biblia hasta los pensadores occidentales como Sócrates, Platón y Aristóteles, todos han sido tejedores del Gran Olvido. Cómo podemos reinterpretar fenómenos históricos como el del aparecer de la agricultura desde una perspectiva cognitiva y no solo desde la reduccionista metáfora militar o de la conquista? Como sugiere Jeremy Lent en su libro The Patterning Instinct: la cultura forma valores y esos valores forman la historia. En otras palabras, cuando de habla de la recuperación de culturas locales, que valores estamos comenzando a recordar que nos ayudan a recuperar la confianza para jugar a otro juego distinto al que estamos jugando? Que capacidades perdimos con El Gran Olvido? Qué modelos mentales y visiones del mundo nos están limitando de poder recordar?

La biología evolutiva habla del ser humano como nicho cognitivo, que desarrolló capacidades para cooperar con otros y descubrir colectivamente como enfrentar distintos contextos. El aspecto social de la evolución humana pre agrícola, ha hecho argumentar a algunos investigadores que este nicho humano debería llamarse nicho cultural. Lent comenta: “de este nicho cognitivo, la cultura humana emergió como un conjunto de símbolos y prácticas  compartidas que unen a un grupo y es traspasado de una generación a otra. Y aquí tenemos un nuevo bucle de retroalimentación que considerar: en un proceso conocido como coevolución genético-cultural, la cultura ha dado forma al nicho humano tan profundamente, que ha causado cambios a nivel de genoma humano, afectando el devenir de la evolución humana.” La relevancia de esto es alta y abre dos preguntas claves: qué símbolos y prácticas son necesarias para conservar la conexión con la colaboración y con el mundo natural? Cómo reconectar con las prácticas cooperativas para enfrentar distintos contextos en nuestros tiempos de complejidad en aumento?

 

Lo regenerativo y el Gran Olvido

Los patrones degenerativos que aparecieron en el proceso del Gran Olvido  los podemos resumir en tres dimensiones de un mismo fenómeno: la percepción de separación con el mundo natural, el miedo como comportamiento subyacente a las estructuras jerárquicas emergentes y la supresión de lo femenino como corolario de las dos anteriores. Estos patrones que aparecieron hace unos 10mil años nos siguen acompañando en nuestra cultura occidental? Somos conscientes de la antigüedad del daño producto de estos patrones degenerativos?

La percepción de separación de uno con la naturaleza, derivó en nuestras dinámicas relacionales en la separación de nosotros con el otro y de nuestra separación de nosotros con nosotros mismos, en un proceso que se aceleró en los últimos siglos. Como diría Thomas Berry: “La imposibilidad del hombre para entender el cambio de consciencia (de lo que significa ver el universo como una irreversible secuencia de transformaciones y no como elementos estáticos) y su correspondiente fracaso para integrar las tecnologías humanas con las del mundo natural, son tal vez las causas más profundas de la situación tan perturbada en la que se encuentra el planeta en estos días”. El aumento en la complejidad, volatilidad, ambigüedad, incertidumbre y nuestra lenta capacidad de adaptación a esa realidad, han hecho profundizar estas percepciones de separación.

Las estructuras jerárquicas que comenzaron hace unos diez mil años, comandadas por sacerdotes, luego soldados, luego faraones, luego comerciantes como cúpula superior construyeron aceleradamente una situación de poder/sobre que nos acompaña hasta hoy. La observamos en sus variadas nuevas maneras de ejercer comando y control en nuestras organizaciones, núcleos familiares, culturas locales y como expresión global. Esta es una de las bases de la construcción del miedo como campo social subyacente para el funcionamiento de las jerarquías.

La supresión de lo femenino fue parte de esta reestructuración del poder y de una necesidad que hizo florecer una cultura patriarcal, que modificó hasta la manera de hablar, el tono de voz, la presencia y las palabras de nuestra cultura occidental. Hemos llegado a confundir este fenómeno con una lucha de género, la cual es una manifestación de la necesidad de resignificar el equilibrio entre lo masculino y lo femenino.

En la búsqueda de una nueva narrativa para recomponer la profundidad del daño generado por los patrones desarrollados en ese primer Gran Cambio paradigmático que representó el paso de ser cazadores recolectores a agricultores conviviendo en grandes asentamientos humanos, aparecen nuevos conceptos a considerar, que dan esperanza para acceder a las memorias del Gran Olvido.

En el gráfico de arriba observamos una secuencia de colores que contempla, en la medida que avanzamos hacia la derecha, la conciencia integrada representando cada una un color. En la medida que avanzamos hacia la derecha, la conciencia es más integrada y por lo tanto, cada color está representado por un meme, el cual es un estadio básico de desarrollo de la conciencia.

En opinión de Beck y Cowan, los memes (o estadios) no son niveles rígidos, sino olas fluidas, solapadas e interrelacionadas que dan lugar a la compleja dinámica espiral del desarrollo de la conciencia. Como dice Beck: ”la espiral no es simétrica sino muy compleja y no evidencia tanto tipos definidos como mezclas muy diversas. Se trata, más bien, de mosaicos, redes y combinaciones”. (ver dinámicas en espiral, D Beck y C Cowan, el trabajo de C. Graves, el trabajo de Ken Wilber; ver Reinventing the Organizations de F. Laloux)

Desde la perspectiva del comportamiento de cómo hacemos las cosas, existe una manera tradicional, convencional de realizarlas, representada por procesos lineales cercanos al límite de la ley (cumpliendo la ley) que tienen como resultado un producto o servicio y basura, algunos lo llaman “business as usual” o la manera típica de hacer las cosas. Utiliza una cantidad alta de energía y basa su accionar en la rentabilidad económica. Esta estrategia de hacer las cosas contempla los patrones que podemos decir que nos conducen a lo degenerativo. Están basados en la percepción de separación donde la naturaleza está disponible para servir al ser humano y hacia donde se devuelven los excedentes del proceso. El poder/sobre se manifiesta en el pensamiento lineal, en el afán de reducir costos y maximizar utilidades, incorporando la reducción de costos pagada por el medio ambiente, las futuras generaciones y la mano de obra barata o esclava que hoy asciende a unos doscientos millones de personas.

Luego aparece una manera ecológica o verde de realizar las cosas, que es un poco más eficiente, representada por una conciencia un poco más integrada, estrategia sobreutilizada para desde el marketing sacar una ventaja competitiva frente a la competencia. Se utiliza menos energía sin embargo sigue siendo deficitaria dado el estado de sobrecarga a nivel ecosistémico, social e individual en el que estamos.

Luego llegamos al manoseado concepto de sustentabilidad, el cual desde la teoría llama a la mejora del bienestar de la población sin comprometer la calidad de vida de futuras generaciones, lo que la pone en un lugar relevante al momento de revisar comportamientos. Utiliza menos energía, es más eficiente que el estado anterior ecológico. En la práctica la sustentabilidad ha ido por el concepto del equilibrio del daño, entonces el daño que produzco en mis procesos lo equilibro para neutralizar el daño, independiente de la estrategia que utilizo para ese equilibrio. Hay mucha gente que trabaja con el concepto teórico de sustentabilidad genuina que merecen todo el respeto.

Sin embargo, para muchos pareciera que llegó el tiempo en el cual se hace necesario construir nuevos conceptos que hagan sentido colectivo para impulsar un nuevo comportamiento más allá de la sustentabilidad.

Es así como aparece el concepto de restaurativo, cuyos procesos utilizan menos energía y dejan un balance positivo en el ambiente donde ocurre el proceso, no necesariamente un balance sistémico. Esto es necesario pero no suficiente para modificar el daño acumulado en la sobrecarga de los límites planetarios. En este comportamiento aparecen estrategias económicas como la economía circular, la economía ecológica, la economía azul, etc.

Entonces emerge el concepto de regenerativo, que siguen en la línea de menor utilización de energía pero se le agrega una dimensión que para mi es relevante para nuestros tiempos de volatilidad, confusión y complejidad. Tiene que ver con una nueva identificación, con recordar desde donde venimos, con reencantarnos con el mundo natural, con ser naturaleza al momento de tomar decisiones, con reconstruir una cultura de ganar, ganar, ganar (individual, social, y ecosistémico), tiene que ver con una modificación paradigmática, con una transformación desde el aprendizaje, tiene que ver con el hacer sentido colectivamente, con la construcción colectiva de significado y con el mantener esa filiación con el mundo natural. Tiene que ver con volver a la percepción de la total interconexión e interdependencia de todo, a la no separación; al restablecimiento de la confianza como comportamiento subyacente y al abrirnos a la vulnerabilidad como un comienzo para restaurar la supresión de lo femenino.

Algunos hablan de un estado intermedio que llaman reconciliatorio, entre lo restaurativo y lo regenerativo. Es un concepto interesante para describir una estrategia para el cambio a un nivel más profundo, al nivel de las conversaciones que son necesarias abrir.

“Lo que necesitamos es enamorarnos del mundo natural de nuevo” como diría Peter Senge, al conversar de como dejar de intervenir las zonas sobresaturadas y regenerar sistémicamente los ecosistemas naturales y humanos como estrategia de regeneración. Reconectar con el ritual y la ceremonia que hacía a nuestros ancestros permanentemente recordar a dónde pertenecemos y que somos una manifestación de la naturaleza teniendo una experiencia humana. Esa identificación es la que nos hará suspender el desarrollo de patrones degenerativos y sumarnos a lo regenerativo. Aparece aquí desde la perspectiva económica, lo que Charles Eisenstein llama la economía sagrada (Libro: Sacred Economics: Money, Gift and Society in the age of Transition), cuya síntesis podríamos decir que es: Para construir una nueva visión de economía no es en absoluto suficiente mejorar las metas e intenciones de nuestro sistema y comportamiento humano, y mantener las metodologías subyacentes para alcanzar un mejor sistema. En este ensayo intento remover el contexto cultural -y organización neuronal inconsciente- de la separación. Solo al remover este contexto es posible verdaderamente abrir el espacio para una nueva manera de pensar la economía, desde un nuevo arreglo neuronal o narrativa del inter-ser. Para lograr este objetivo, propongo una mirada del pensamiento económico convencional donde éste no tiene fallas éticas ni de inteligencia, sino que no es más que un reflejo de la concepción del ser separado.(resumen de revista Polis)

La regeneración necesita transformación. Transformar la percepción de separación en no separación o interser, la percepción del poder/sobre en poder/con, la percepción de miedo en confianza, la supresión de lo femenino en equilibrio de energías masculina y femenina, apertura a la creatividad y vulnerabilidad.

 

Como nos transformamos desde el aprendizaje?

Desde la perspectiva del aprendizaje, como podemos esperar aprendizaje y transformación en los adultos?

Por ahí por los años 30, uno de los líderes en norteamérica que establecieron la educación adulta como un campo profesional, Eduard Lindeman, definía su ideal como: “una empresa cooperativa en aprendizaje informal no autoritario, cuyo propósito base es descubrir el significado de la experiencia; una búsqueda de la mente que excava hacia las raíces de los preconceptos que formulan nuestra conducta; una técnica de aprendizaje para adultos que hace a la educación coincidente con la vida y por lo tanto eleva la vida misma al nivel de una experiencia de aventura…” Las teorías de aprendizaje transformativo proveen una fundación para ideales como este al explicar las dinámicas de aprendizaje que se incorporan al excavar en las raíces de nuestras creencias y preconceptos y, como resultado de esto, cambia la manera de como construimos significado de la experiencia, como diría Jack Mezirow (Transformative Dimensions of Adult Learning)

La profundidad del aprendizaje la podemos identificar a nivel de cognición, de metacognición o de aprendizaje transformativo o aprendizaje epistémico, lo que implica la transformación a nivel paradigmático.

 

Esto significa que la necesidad real de aprendizaje para poder generar un proceso o diseño regenerativo a nivel masivo, implica el trabajo de aprendizaje a nivel epistémico, a nivel transformativo recordando los paradigmas regenerativos que nos permitieron vivir durante miles de años bajo patrones de unidad, equilibrio y colaboración.

Desde ser eficientes en el camino de hacer las cosas mejor, pasamos a un segundo nivel de profundidad que tiene que ver con el examinar nuestras reencias y desde ahí poder hacer cosas mejores; el nivel de profundidad que nos interesa es el que sigue, incorpora un trabajo a nivel de paradigmático, es decir que incluya corazón, cabeza y manos, sus tres dimensiones, éticas, ideas y prácticas, lo que produce transformarnos al ver las cosas diferente. Al hacer conciente estas manifestaciones cognitivas más profundas nos abrimos al verdadero cambio, a la verdadera transformación desde el aprendizaje, un proceso que cuando se produce a ese nivel, es sin retorno, es como cuando uno aprende un nuevo idioma…. Es inevitable entenderlo!

 

El sueño del peumo

El terreno donde se está ejecutando el proyecto que partí comentando, un proyecto de desarrollo comunitario, estrategias de aprendizaje y diseño regenerativo,  tiene flora nativa y varios peumos adultos dentro de él.

Volviendo a la experiencia con el participante de la organización, que me sorprendió, en medio de una planificación alrededor del proyecto dijo: “me gustaría que durante toda la vida de este proyecto, nos abramos a escuchar el sueño del peumo, escuchar su voz discreta, amorosa y profunda”…. No pude evitar la emoción de sentir que estamos recordando, haciendo desvanecer las nieblas del Gran Olvido, ese olvido que está lleno de memoria.

Cómo aprendemos a ser naturaleza y actuar desde ahí? Cómo hacemos para incorporar la no separación o interser en nuestra visión del mundo y la integramos en nuestros proyectos? Cómo fomentamos el compartir nuestros sueños y el trabajo colaborativo como estrategia para acelerar la necesidad de transformación y construcción de culturas locales? Cómo suspendemos las maneras patriarcales que tenemos para abrirnos a reconocer el poder de la vulnerabilidad y de lo femenino en estos tiempos de cambios profundos y complejidad en aumento? Cómo reaprendemos a aprender? Cómo escuchamos la voz profunda, amorosa y discreta del sueño del peumo?

Todo está conectado.

La economía y el fenómeno emergente

Ronald Sistek G.

“La naturaleza del mundo en el que yo vivo y en el que me gustaría que ustedes vivieran, todos ustedes y todo el tiempo es profundamente interconectada e interdependiente… a pesar que ni yo mismo vivo en él todo el tiempo y hay momentos en los que me descubro creyendo que hay algo como una cosa que está separada de otra”….

Gregory Bateson

 

Hoy mi padre cumpliría 87 años. Decidió alejarse de esta dimensión hace poco más de quince años. Te celebro!. Es 30 de diciembre de 2015.

A propósito de la velocidad de cambio en la que estamos sumergidos y de cómo el fenómeno emergente ocurre, recordé esta historia.

Un día de noviembre del 89 llegué a casa y fui a saludar a mi padre que estaba en la salita viendo televisión. Al entrar  lo vi sentado en el rincón del sofá que usaba siempre, mirando fijamente la televisión y con lágrimas en los ojos…era primera vez que lo veía llorar. Le pregunté qué le pasaba;  me respondió: “nunca pensé que iba a estar vivo para ver esto…”. Miré la pantalla y vi unos tipos golpeando y destruyendo un muro…era el de Berlín.

Le dije: tu hermano!…lo vas a poder ver!…y pensé: mi primo…lo vamos a poder conocer!..Y claro, él había dejado todo el 49, padres, hermano y sobrino incluido recién nacido. Nos abrazamos un buen rato…

Mi padre nació en la Checoeslovaquia post primera guerra y durante los primeros años de la guerra fría decidió un día escapar del destino que tenían muchos de sus pares en la industria del carbón o uranio…y nunca pensó que el sistema que dejó,  que parecía perenne, se desplomaría….aprendió a vivir en una realidad donde sus seres queridos no eran accesibles, a veces por correspondencia sí…..Y ocurrió que ,  después de 41 años volvió a ver a su hermano en una primavera del 91…tiempo después conocimos a nuestro primo Milan y su familia….

La caída del muro de Berlin representa el resultado emergente de la profunda interconexión e interdependencia de las infinitas redes de relaciones que existen en las múltiples dimensiones de la realidad y de la construcción de significado individual y colectivo. Es una manifestación del cambio cuando el dolor de cambiar es menor que el dolor de permanecer igual.  

Me pasa con este “cambio de época” en el que estamos inmersos, del paso desde una sociedad de crecimiento industrial hacia una sociedad que sostenga la vida en todas sus formas (ver “Epoca de cambios o un cambio de época” http://wp.me/p74uko-8D ), que “nunca pensé que iba a estar vivo para ver esto”…presenciando también el decaimiento de un sistema dominante, cuya teoría económica transformamos en una doctrina después de la segunda guerra y  luego sobrevaloramos,  con la caída del muro. Y claro, era una teoría…y la transformamos en doctrina porque nos negamos a la posibilidad de reflexionar respecto de los fundamentos de ella, como diría Maturana.

Ya lo decía Gregory Bateson por allá por el año 1972: temas como las crisis contemporáneas en la relación del hombre con su ambiente, el misterio de la evolución biológica, la gramática de una oración, la naturaleza del juego,  solo pueden comprenderse en términos de una ecología de la mente o ecología de las ideas (Bateson 1972).

La complejidad e interconexión de la realidad hace impredecible el momento de la emergencia del fenómeno.

Así como un día de noviembre del 89 amanecimos con la noticia de la caída del muro de Berlín… un fenómeno emergente de la naturaleza interconectada de todas las mentes… cual será el fenómeno emergente que modifique la manera de ver este paradigma dominante? Cómo hacemos sentido de los límites del crecimiento? Cómo nos abrimos al desarrollo local, bioregional, considerando y potenciando las culturas locales para poder pensar el mundo global de otra manera? Como accedemos a una ecología de la mente coherente con los desafíos extremos que tenemos y cómo nos hacemos responsables del mundo que queremos ver y dejar a las generaciones que vienen?

 

Economía: Oikos nomos o cuidar la casa o la ley de la casa

Desde la economía, emergen nuevas estrategias desde movimientos de base, desde la academia más despierta, desde empresarios conscientes, desde lo pequeño y fundacional… y desde el mainstream; conceptos, teorías y modelos como el desarrollo a escala humana, la economía del bien común, economía viva, economía circular, economía azul, economía consciente, economía de la felicidad, economía ecológica, economía del regalo, economía del bienestar, economía colaborativa, economía sagrada, nueva economía, por nombrar algunas….todas con una pauta común, algunas basadas en el empoderamiento del consumidor (cada vez menos consumista),  en la consciencia individual y del colectivo como herramienta para su desarrollo, en el renacer y florecer desde el poder de lo local, en el transformar procesos lineales en ciclos circulares o como diría Bateson: desde la lógica de la causa-efecto a la metáfora que es la lógica de la naturaleza… una liberación del potencial creativo del ser humano para reconectar con el bienestar y la vida simple. Todas ellas, algunas con data de milenios como herencia de nuestros ancestros y sus culturas del regalo, otras de décadas de desarrollo, otras más jóvenes, son la semilla de la reflexión respecto de los fundamentos de nuestros haceres en esta dimensión económica. Representan la transición del paradigma del crecimiento perpetuo al desarrollo genuino, al bienestar, al concepto original de economía, a la regeneración, al cuidado de la casa.

Son varios los motivos que se esgrimen para justificar el crecimiento perpetuo….cada vez son más grandes también las consecuencias de esa supuesta necesidad de crecimiento. Hoy reconocemos varios puntos ciegos de nuestro sistema económico dominante, uno de los más elocuentes es que en el afán de reducir costos para maximizar utilidades que den sentido a las inversiones, la manera más sencilla de efectuarlo es que otros paguen esos costos. Existe hace décadas un subsidio enorme que no queremos ver porque es doloroso verlo, un subsidio del cual nadie se hace cargo porque son voces no presentes en las tomas de decisiones. Hoy gran parte de esa reducción de costos es asumida por la Tierra y por las futuras generaciones , dos voces que silenciamos permanentemente.  Parte de este subsidio también lo pagan los más pobres y los centenares de millones de esclavos que todavía existen en el siglo XXI. Hoy necesitamos un planeta y medio para restaurar el daño de la inconciencia. Hoy estamos viendo las consecuencias de lo que un día calificamos como progreso. Lo que no nos preguntamos fue el progreso de qué?… del buen vivir?…de la felicidad?….del compartir?….de la equidad? Cómo internalizamos la totalidad de los costos de nuestros emprendimientos y negocios en nuestros análisis? Cómo dejar de ver las externalidades negativas como asuntos separados de nuestras acciones?

 

El patrón detrás del patrón

Ahora bien, cual es el origen de este comportamiento humano?, cual es el patrón subyacente de esta ceguera? Para mi, una de las reflexiones fundamentales de este punto ciego tiene que ver con la percepción de separación. La separación de nosotros con la naturaleza,  con el otro y  con nosotros mismos. Tres dimensiones de una realidad que nos tiene en estado de sobrecarga en estos tiempos. Cuál es el límite entre nosotros y el otro? Entre nosotros y la naturaleza? Nuestros antepasados no tenían una palabra para “naturaleza”…sí tenían expresiones para la madre Tierra, el padre Sol, los astros….pero cómo tener una expresión para algo que somos nosotros mismos? No hay una separación real entre nosotros y la naturaleza….si pensamos por un momento en el aire que respiramos…no podemos pasar muchos minutos sin respirar…y cuál es el límite entre nosotros y el ambiente? es nuestra nariz?, nuestros pulmones?, nuestra sangre?, la piel?…nosotros respiramos el aire o el ambiente nos respira a nosotros?… La separación es una ilusión y, desde varias perspectivas, una abstracción para sostener un modelo mental limitante de poder-sobre.  La separación es el producto del desarrollo de un patrón basado en el miedo que nos acompaña hace miles de años desde la emergencia de las primeras jerarquías. No es el miedo que sentimos al depredador natural de nuestra especie, sino el miedo como comportamiento subyacente del campo social de una sociedad separada, estratificada, desvinculada, polarizada, patriarcal, violenta.

Todas las especies sobreviven en un nicho. Por primera vez hay  claridad en que nuestro nicho como especie es la biosfera completa, geográficamente es el planeta Tierra…. Cuál es la conciencia que esto requiere? Cómo reencantarnos con el mundo natural?  Cómo construimos una nueva narrativa económica que logre poner atención en la profunda interconexión e interdependencia de todo fenómeno… como construimos una historia basada en la vida en nuestro nicho en armonía con otras especies?… En palabras de John Ruskin: “No hay riqueza como la vida: la vida, incluyendo todo el poder de amar, de jozar y de admirar”…. cómo hace la naturaleza para “cuidar la casa”? Entendemos a la Tierra como nuestra casa? Qué debemos conservar del modelo dominante para realmente cuidar la casa, cuidar la vida, el gozo y la admiración, y dejar una mejor casa a las futuras generaciones?

Qué tenemos que aprender todavía como especie…qué tenemos que recordar?….cómo regeneramos la sobreexplotación de recursos naturales, el envenenamiento del suelo, del aire y del agua, la esclavitud del siglo XXI, la imposibilidad de pensar en las futuras generaciones? Cómo construimos transiciones coherentes entre el modelo dominante y la economía que será capaz de sostener la vida compleja sobre la Tierra? Cual será nuestra nueva metáfora?

Quizás nos sorprendamos, como mi padre, de estar vivos frente a un fenómeno emergente de la profundidad de la caída del muro de Berlín. Pero esta vez será el muro de la codicia, de la separación, del ego, de la inequidad, de la linealidad,  el que debemos derribar.

 

¿Epoca de cambios o un cambio de época?

Ronald SistekBlog

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Seremos testigos en los próximos años en la Tierra,  de la mayor velocidad de cambios que cualquier generación humana haya visto.

No hay duda que existen cambios profundos en nuestros días y que la velocidad de los cambios se hace cada vez más vertiginosa. Pareciera un patrón que se repite en las teorías de muchos y en las prácticas de otros tantos.  Nuestra civilización está atravesando por un umbral, un cambio fundamental de nuestra visión del mundo en cuanto a nuestra relación con la naturaleza, nuestra relación con el otro y nuestra relación con nosotros mismos;  este patrón vuelve a aparecer una y otra vez conectando haceres, patrones y procesos. Sin embargo, el cambio permanente, que en el tiempo se ha ido profundizando, así como su velocidad, no hacen sombra a la realidad de que no solo estamos ante una “época de cambios” sino que ya entramos hace un tiempo en un “cambio de época”, un cambio paradigmático en nuestro entendimiento del mundo y de la vida, un nuevo hacer, pensar y sentir; una época donde, si somos capaces de hacer frente a los desafíos humanos, podríamos ser testigos de su florecer.

Desde una sociedad de crecimiento industrial hacia una sociedad que sostenga la vida, como diría Joanna Macy; desde un entendimiento del ego disociado del eco hacia una integración del ego y eco o la integración de la mente (noosfera), cuerpo y biósfera, como propone Ken Wilber; desde una mirada cartesiana hacia una mirada ecológica que nos integra horizontalmente con todos los seres vivos, como plantea Fritjof Capra; de un mundo creado por el privilegio a un mundo creado por la comunidad, como sugiere Paul Hawken; desde un paradigma mecanicista hacia un paradigma holístico como evoca Morris Berman; desde un sistema basado en el Ego hacia un sistema basado en el Eco, como lo expresa Otto Scharmer; de la dominación a la colaboración o desde el Imperio hacia la Comunidad de la Tierra, como lo comparte David Korten.  Así lo describen filósofos, físicos, economistas, sociólogos y tantos otros que se me escapan.  Korten acuñó el concepto del Gran Cambio, que lo hemos tomado varios como emblema de éste cambio de época,  empatizando profundamente en la escencia y el alcance del mismo. Esta es la naturaleza del cambio que estamos experimentando: paradigmas que emergen y paradigmas que se disuelven permanentemente.

Los desafíos humanos pasan de desde dónde nos movemos para escuchar y decir lo que decimos, comprendiendo el poder de las palabras… desde la apertura a la vulnerabilidad, hasta la cocreación de un nuevo sistema económico y político que sostenga las bases de todo lo que está entremedio de estos haceres.  Aunque quizás el mayor de los desafíos sea despertar de este agónico umbral de una crisis terminal para el ser humano, producto de unos 5.500 años de herencia de jerarquías, supresión de lo femenino, racismo, violencia, depredación y sobrecarga ambiental,  injusticia económica y desconexión con nuestras raíces… y con nuestra naturaleza; poco más de 150 años de consumo y sobreconsumo de combustibles fósiles, degradación de suelos, profundización de lo individual, acumulación desmedida; poco más de medio siglo desde que transformamos una teoría económica en una doctrina lo que nos impide reflexionar sobre sus fundamentos , como diría Humberto Maturana ….en palabras de David Korten: ”Liberarnos de estas patologías depende de una solución en común: reemplazar las culturas e instituciones de dominación subyacentes del Imperio por las culturas e instituciones cooperativas de la Comunidad de la Tierra.”

Y qué emerge en el medio? En esta transición?:  la coherencia en el vivir a escala humana, la consciencia de quienes vienen más adelante, el honrar desde donde venimos, el preservar la sabiduría en general y la sabiduría ancestral en particular, el legitimar al otro, el respeto como amigo de la reflexión crítica de los fundamentos de nuestros haceres, la no violencia, la sanación del trauma individual y colectivo, la reconexión profunda con la naturaleza, con nosotros mismos y con la comunidad….entre otros… y el frenar lo que sabemos que no funciona.

Desde todas las fuentes de conocimiento se hace ver este cambio de época y la evolución de los desafíos humanos: …desde la psicología integrativa, la biología evolutiva que sumada a varios conceptos del pensamiento sistémico dieron origen a la teoría de los sistemas vivos y  a la teoría general de sistemas, desde las matemáticas de la complejidad, desde la física subatómica, desde la cibernética, desde la neurociencia , la neuroplasticidad, la arqueología, la espiritualidad y de a poco desde la economía, por nombrar algunos. Emergen desde hace unos años conceptos como autoorganización, autogestión, regeneración, lenguaje de patrones, autoregulación, redes, comunidades de práctica, estructuras disipativas, propósitos evolutivos y un largo etcétera que comienzan el proceso de ecoalfabetización de esta nueva realidad,  de una nueva narrativa que debe dejar atrás la narrativa de la separación.

Hay cierto acuerdo y mucha evidencia en el diagnóstico. Pero hay escasa consciencia del tiempo en el cual se debe lograr este cambio de época. Unos hablan de dos a tres décadas….. los más ilusos piensan en cinco a diez décadas con alta confianza en la tecnología. Me reconozco en el primer grupo…qué debemos hacer en las próximas 24 horas, la próxima semana, el próximo mes para profundizar, comenzar, continuar nuestra transición interior y exterior hacia esta Nueva Epoca? Cómo nos apoyamos entre nosotros para que esto pueda ser una realidad? Qué queremos conservar de lo que existe para poder acelerar el cambio? Cómo queremos ser recordados?…como la generación que logró hacer el cambio a tiempo? Cuál es nuestra verdadera canción?

Aquí una inspiración de la canción de Susan Osborn: La Cadena de la Vida

“Yo veo donde estoy ahora en la mesa de la cosecha.

Antes de mí fue el arado y los árboles que crecían en bosques.

Desde aquí hasta el horizonte , hay una cadena de vida detrás de mí .

Cada nueva generación emergiendo de la que fue la anterior.

Veo a los jóvenes que vienen, corazones abiertos y esperanzados… .

Su sueño será desplegarse sobre el terreno que dejemos detrás nuestro.

Tomen lo mejor de lo que les dan . Hagan de la vida un alegre baile.

Y en algún lugar del tejido , ustedes también escucharán la canción.

Estoy haciendo mis hombros fuertes para que los jóvenes se puedan subir.

Pisando ligeramente sobre las espaldas de los que me sostienen ;

Es una cadena de vida sin fin , siempre nueva y siempre flexible,

Agradecido el corazón por la oportunidad de estar vivo.”