“El único modelo válido para un sistema humano, es el sistema mismo”

RS en Cunco sist social

El Chile…. de remotas naciones respetada(1)… está en crisis.

Este es un capítulo que recién comienza para un Chile que despierta de años de adormecimiento, un Chile que se encuentra en la vitrina como ejemplo del progreso sudamericano, al menos hasta hace dos semanas; como diría Benedetti: “Todo se hunde en la niebla del olvido, pero cuando la niebla se despeja, el olvido está lleno de memoria”. Este es un fenómeno de múltiples capas y aristas, representa la evolución de un sistema insostenible, cuya administración se otorga desde una mirada lineal mecanicista y cuyo contexto de incertidumbre en aumento se intenta solucionar jugando a la predictibilidad. Cuando la niebla se despeja, el olvido está lleno de memoria no solo política sino también de un cúmulo de crisis sistémicas institucionales, ecológicas, económicas, sicológicas y sociales sostenidas en el tiempo… y llamamos a esto progreso.

Hay al menos tres reflexiones que realizar en este momento del tiempo a pocos días del estallido social detonado por el alza de 30 pesos chilenos en el valor del pasaje de Metro.

La primera reflexión: Nada está separado de otra cosa.

La crisis social es también ecológica, sicológica, cultural, histórica, económica, política, institucional. La vinculación es mucho más profunda de lo que se puede ver. Un sistema que explota y degrada el mundo natural no se puede sostener en el tiempo; si se degrada al mismo tiempo a comunidades,  en especial a aquellas que se ven involucradas en el fenómeno de degradación y éste se mantiene en el tiempo, se transforma en una degradación sicológica, histórica y cultural, la cual en el tiempo va construyendo esa niebla, porque un sistema así se nutre del potencial olvido. Algunos llaman a esto interconexión e interdependencia, cualidades paradójicamente esenciales de un sistema vivo… no hay nada como algo separado de otra cosa.

La respuesta natural a esta degradación es territorial, es totalmente contextual; es profundamente relevante la reflexión desde un lugar, es la componente clave y atómica de un pensamiento global; responde muchas veces a lógicas locales bioregionales; un ejemplo es el ciclo del agua y su problemática social, ciclo fundamental en la conservación de la vida que solo hace sentido pensarlo y evaluarlo en su viaje natural bioregional, en su canción que emerge en los glaciares y llega al océano, cuando es capaz de llegar. Esta reflexión territorial implica entre otras cosas involucrar a la totalidad del territorio; la voz de comunidades invisibles entre ellas, comunidades de las que habla Sebastián Salinas en su carta no publicada del día de ayer y que puedes encontrar aquí: https://balloonlatam.com/entradas/2019/11/2/levantalavozrural-la-marcha-de-los-invisibles

La crisis social tiene uno de sus fundamentos en la ilusión de un crecimiento infinito en un planeta finito, crecimiento que ha dado varios resultados positivos, pero cuyos resultados negativos han perpetuado entre otras cosas el juego social de ganar/perder, donde los que pierden han decidido dejar de jugar al ver que la condición de perdedor es permanente. No hay separación entre la crisis social y la crisis de valores y principios sobre los cuales se fundamenta el sistema económico dominante. Para qué hablar de los resultados negativos, que los economistas llaman externalidades, para poner un nombre difícil que justifique una responsabilidad externa… subsidiados por las voces de la naturaleza y las futuras generaciones, que son, junto con las comunidades marginadas, las tres voces que se hacen cargo y se harán cargo de este juego del crecimiento infinito. Un árbol crece hasta un punto, luego del cual se desarrolla. Qué implica crecimiento y que implica desarrollo? Una pregunta que no ha podido responder el modelo económico dominante. Una pregunta que no han podido responder tampoco los negociadores de la COP para dar luz verde a la implementación del Acuerdo de Paris. Ya no seremos anfitriones de la COP 25, la volatilidad y ambigüedad no es garante del país ejemplo.

Estamos en crisis, eso es claro; el fenómeno está en proceso, eso es claro. Cómo podemos observar el fenómeno para intentar entenderlo?

La segunda reflexión: identificar el paradigma desde el cual se observa.

Los fenómenos sociales son dinámicos y mutan, co-evolucionan, se diluyen, se amplifican. Hay tres grandes dominios sobre los cuales atraviesan los fenómenos sociales, así como los naturales, culturales, organizacionales, etc. Cada dominio requiere de un paradigma específico de observación de manera de poder actuar y comportarse en coherencia con éste. Cuando se rompe la coherencia, los resultados son impredecibles, hasta catastróficos…. Cuando la coherencia se identifica y se mantiene, el fenómeno puede co-evolucionar hacia estados más ordenados.

Los paradigmas de observación de un fenómeno pueden ser:

Ordenado y por lo tanto el resultado es controlable con relación causa efecto evidente. Este paradigma de observación lo enseñan en las mejores y peores universidades, es el paradigma que heredamos de una mirada lineal de la realidad, cuya metáfora es la máquina. Cuando los contextos son obvios funciona muy bien, cuando no son obvios e intentamos observarlos y actuar en ellos como si lo fueran, podemos caer en un dominio caótico. Si se observa un sistema como si fuera ordenado y se le aplican bordes rígidos, se arriesga la posibilidad de que los bordes rígidos se rompan y cuando ello ocurre, el resultado es catastrófico, cayendo directamente en estado de caos. Según mi visión, esto es la condición actual. Ahora bien, el estado de caos asegura que lo que salga de él será nuevo y por lo tanto representa una oportunidad única y clave en estos tiempos.

Caótico y por lo tanto el resultado es nuevo sin relación causa efecto si quiera imaginable. Este último siempre es un estado temporal, sin embargo para salir de este es necesario generar acciones, las cuales pueden temporalmente profundizar el estado o salir del estado de caos hacia uno complejo (normalmente) u ordenado (muy poco probable). El tipo de acciones desplegadas en este dominio pueden hacer permanecer a un sistema en este estado, generando más confusión y con resultados indeseados no predecibles. La condición de permanencia está por verse en lo contingente.

Complejo y por lo tanto el resultado es emergente con relación causa efecto no lineal. Los contextos sociales, dada la calidad y cantidad de interrelaciones son complejos y por lo tanto, al observarlos, no podemos inferir, ni intentar controlar ya que la impredictibilidad es alta, la incertidumbre es alta y la volatilidad es alta; los eventos en este tipo de contexto solo se repiten por accidente; el tipo de acciones en este dominio son exploratorias ya que la lógica detrás es la de experimentar en paralelo de manera de obtener atractores beneficiosos que podamos amplificar.

Cada paradigma requiere una manera distinta de observar y al mismo tiempo de responder.

La tercera reflexión: cómo navegar en la incertidumbre, volatilidad, complejidad y ambigüedad crecientes?

Desde mi mirada, es relevante comprender el momento presente de la manera más profunda posible; esto significa suspender la creencia de que hay cualquier tipo de separación, en particular la separación social y la separación con el mundo natural. Significa que hay que escuchar todas las voces invisibilizadas por décadas, las voces del territorio, las voces ancestrales, la voz de la naturaleza, la voz de las futuras generaciones.

Es relevante enfrentar la crisis accionando con sabiduría y humildad, conociendo y aprendiendo ya que lo que está emergiendo es nuevo.

Es relevante entender la dirección de viaje que está apareciendo cada vez con más fuerza y claridad; y comprender que se acaban temporalmente los ABCD para llegar a un resultado esperado, sino que el avance será vectorial, paso a paso, poniendo atención al momento emergente y ajustando en el camino. El único modelo válido para un sistema humano es el sistema mismo, bienvenidos a la era de la complejidad, de la escucha más profunda posible, de la observación del momento presente y de la retroalimentación en tiempo real. Y bienvenidas la humildad, la no violencia, la compasión y el entendimiento de la profunda interconexión e interdependencia de todo para avanzar sin miedo en este cambio de época.

 

 

(1)- Fragmento del poema “La Araucana”, Alonso de Ercilla

 

 

 

La naturaleza de la naturaleza

Ronald Sistek G.

“Si hay algo en el aire

Si hay algo en el viento

Si hay algo en los árboles y arbustos

que pudiera ser pronunciado

y alguna vez escuchado por los animales,

permite que ese Conocimiento Sagrado

pueda retornar a nosotros de nuevo.”

Atharva-Veda

 

Cuando pienso en las causas raiz de lo que nos ha llevado a estas crisis sistémicas que experimentamos, una y otra vez aparece la profunda desvinculación entre ser humano y naturaleza.

El lenguaje de muchos de nuestros ancestros no contenía la palabra naturaleza, porque no necesitaban una palabra para describirse a sí mismos.

En otras palabras, hubo un momento en que nuestra identificación con la naturaleza fue profunda y evidente. Y hubo otro momento en que nos comenzamos a desvincular de ella, también profunda y evidentemente, momento en el cual desde varias perspectivas, comenzamos a necesitar construir y buscar significado de muchos fenómenos, entre otros, de la vida y la muerte.

La naturaleza tiene características que han permitido la co-evolución de cientos de millones de especies en nuestro ecosistema mayor que llamamos Tierra, entre ellas la especie humana, como parte de una trama de vida en red dentro de redes… dentro de redes. Sin embargo esta historia, así como su fundamento, comienza hace varios miles de millones de años.

¿Cuál es la naturaleza de la naturaleza?

La naturaleza de la naturaleza es creativa. El origen del universo tiene un patrón que comienza con una alta concentración y liberación de energía como lo fue la explosión primigenia, creando el tiempo, el espacio y las condiciones básicas para la evolución de un universo. La explosión original duró un millón de años, seguido de unos mil millones de años de quietud y oscuridad para continuar con un nuevo nivel de transfiguración de nuevas manifestaciones. Así se fueron multiplicando las galaxias y nuevas estrellas que contenían en su interior toda la creatividad para multiplicar también la esencia química que permitió, en patrones sucesivos como el que describo, la creación de sistemas solares y planetas como el nuestro.

Este patrón de concentración, quietud, transfiguración y nuevo nivel de complejidad manifestada es quizás el patrón más antiguo y sustancial en el universo, en la Tierra, en la naturaleza y en el ser humano. Si observamos con detención, este patrón de la creatividad puede asociarse a muchos descubrimientos o entendimientos profundos que adquirimos, es la misma creatividad de la transfiguración del universo, de la formación de las galaxias y estrellas, es la misma creatividad que diferencia las estaciones del año y que genera la influencia lunar en la Tierra, es la misma creatividad de la emergencia de muchos fenómenos de la naturaleza y de la vida creadas con novedad perpetua.

La naturaleza de la naturaleza se caracteriza en su orden por diferenciación, en su estructura por autopoiesis y en su organización por comunión. La diferenciación responde al significado de conceptos como diversidad, complejidad, variación, disparidad, naturaleza multiforme, heterogeneidad, articulación, según lo expresan gentilmente Brian Swimme y Thomas Berry en el libro La Historia del Universo. También caracterizan la autopoiesis como automanifestación, subjetividad, sensibilidad, autoorganización, centros de experiencia dinámica, presencia, identidad, principio interior del ser, voz, interioridad; y caracterizan la comunión como interrelación, interdependencia, afinidad, mutualidad, reciprocidad, complementariedad, interconectividad, afiliación, apuntando todas a las dinámicas de evolución cósmica. Estas tres características asociadas al principio de evolución del universo, pueden ser, por coevolución, asociadas a la naturaleza de la naturaleza.

El sol, una estrella de tercera generación, fue capaz de administrar los procesos de transfiguración y creatividad del universo, generando las condiciones para que ámbitos como la complejidad anidada, la autocreación y la reciprocidad profunda pudieran emerger en la forma de un mundo natural. Así fue integrando y trascendiendo de muchas maneras lo que la evolución cósmica había estado fabricando durante unos diez mil millones de años. Estos tres grupos de características de la naturaleza de la naturaleza se asocian a automanifestación, diversidad e interconexión, tres grandes condiciones, perspectivas y expresiones que conservan la vida.

Al ser la naturaleza de la naturaleza creativa como esencia primordial, seguiré caracterizando la naturaleza de la naturaleza desde esta capacidad creativa.

La naturaleza de la naturaleza crea luz (y por tanto oscuridad), sonido y geometría. La luz es una de las manifestaciones más sorprendentes del proceso cosmogénico que va dejando porciones del universo con el fuego tridimensional al centro, alrededor del cual subyace la geometría que da cuerpo al permanente deambular de las constelaciones por el firmamento. La geometría en movimiento perpetúa el sonido del universo plasmado en cada nota que producen y mantienen los cuerpos celestes en su rotación, traslación y desplazamiento. Esta tríada de luz, sonido y geometría genera posiblemente el paradigma de la creatividad cósmica que fractalmente se repite en todos los niveles de escala, desde las grandes galaxias a las manifestaciones más diminutas de especies terrestres.

La naturaleza de la naturaleza crea lenguajes de patrones y procesos.  Desde una perspectiva se manifiesta a través de patrones de organización desarrollando comunidades y redes de relaciones como estructura fundamental. Así mismo la naturaleza de la naturaleza crea su propio lenguaje de procesos químicos autoregulados de neuropeptidas  que generan comunicación a través de los fluidos, del suelo y del aire, construyendo probablemente el lenguaje más antiguo de la Tierra. La naturaleza de la naturaleza crea procesos cíclicos donde la retroalimentación en tiempo real es central en el devenir del proceso mismo.

La naturaleza de la naturaleza crea condiciones que conducen a la vida. Ciertamente esta frase de la naturalista Janine Benyus: “la vida crea condiciones que conducen a la vida” es central al reflexionar acerca de naturaleza de la naturaleza; refuerza la condición espiral de la vida, su característica autopoiética y una circularidad con los procesos de cognición. La creación de condiciones aptas para que se genere y se regenere la vida, para que se conduzca hacia la vida, implica complejos procesos biofísico-químicos que están en la base de la actividad celular.  La característica esencial de la vida es el metabolismo, el flujo y la transformación incesantes de energía, materia e información a través de una red de redes de procesos dinámicamente interconectada. Crear las condiciones que conducen a la vida es sumergirse en el misterio mismo de la creatividad, en lo contextual e intercontextual, en lo subjetivo e intersubjetivo… en la magia de la creación y de la co creación… en la maravilla de la evolución y la co evolución.

La naturaleza de la naturaleza crea condiciones para conocer y para cambios en el conocer que es aprender. Esto representa una circularidad entre la vida y la cognición. Uno de los regalos de la Teoría de Cognición de Santiago, desarrollada por Humberto Maturana y Francisco Varela en los 70s, fue la íntima relación entre la vida y los procesos de cognición, es decir el proceso de conocer y el proceso de la vida: “cognición es la actividad involucrada en los procesos de autogeneración y autoperpetuación de la redes vivas”, como lo explica   Fritjof Capra en su libro The Systems View of Life (junto a Pierre Luigi Luisi), a proósito de los descubrimientos de Maturana y Varela. Todo sistema vivo, aún en sus versiones más primitivas como los seres monocelulares, tienen la capacidad de conocer. Años más tarde, Francisco Varela, en sus investigaciones en neurociencias y lo que él llamaba neurofenomenología, incorporó en la temática de la cognición, los cambios en el conocer que es el aprender. Es decir, el aprendizaje es clave para el desarrollo de la vida y la vida es clave para poder acceder al aprendizaje… y la naturaleza de la naturaleza pareciera poder crear las condiciones para que este fenómeno ocurra una y otra vez acumulando procesos cognitivos que van construyendo a lo largo del tiempo lo que podríamos llamar sabiduría natural o sabiduría cíclica.

La naturaleza de la naturaleza crea intercambio permanente de materia y energía, de conocimiento y vida, de sabiduría natural. El intercambio representa el movimiento perpetuo, la permanencia de lo impermanente, un patrón de transformación y despliegue contínuo del potencial emergente.

La naturaleza de la naturaleza crea innovación perpetua en términos de evolución, exaptación y adaptación. El creativo despliegue de la naturaleza, en formas de complejidad integrada en aumento, va generando evolución y -más allá de las mutaciones aleatorias y la selección natural- va integrando y trascendiendo estados anteriores de evolución. Y a veces exaptando funciones básicas para abrirse a nuevos propósitos de las funciones que explican lo que los registros fósiles no pueden explicar: saltos en liberación de novedad perpetua y de capacidad adaptativa luego de esa exaptación, creando una asombrosa diversidad de ritmos evolutivo/exaptativos.

La naturaleza de la naturaleza crea ritmos. Una de las características más sorprendentes de la naturaleza de la naturaleza tiene que ver con la percepción de los ritmos. Los ritmos están en la base misma de la creatividad, liberándose en función de la transfiguración intrínseca de la naturaleza, manifestándose en diversidad y diversificación en los múltiples niveles de escala de la realidad natural. Podemos observar las dinámicas rítmicas desde el ciclo inicial de la primera explosión singular del universo hasta el último ciclo lunar que rige las mareas de la Tierra, desde el proceso rítmico que tomó la creación de nuestro sol hasta el ritmo cardiaco que desató tu corazón la última vez que te sorprendiste. Cada proceso tiene un ritmo, cada ritual requiere su propio tiempo en este tejido interrelacionado en el gran entramado continuo del tiempo-espacio. Aquello que en la naturaleza consideramos muerto, como las montañas o la arena, son en realidad manifestaciones de ritmos cuyos ciclos aún no entendemos y que sin embargo son vitales para la conservación y evolución de lo que llamamos vivo.

La naturaleza de la naturaleza crea jerarquías anidadas. La naturaleza de la naturaleza se estructura en redes dentro de redes, lo que asegura estadios de coherencia con jerarquías intrínsecas. Esto significa que cada estadio contiene una jerarquía la cual está contenida en otra jerarquía hacia el estadio superior. Cada estadio es en consecuencia un todo y al mismo tiempo parte del estadio siguiente, desarrollando jerarquías anidadas.

La naturaleza de la naturaleza crea sobreabundancia. La naturaleza presenta una especie de estado de preñez la cual se va manifestando permanentemente en su capacidad de autocreación y de transformación de potencial en diversidad y multiplicidad. Esta metáfora representa un estado de potencial tan lleno que es más que abundante. Una semilla es capaz de transformar su potencial ayudado por los ciclos que sostienen la vida compleja sobre la Tierra en miles de semillas. El estado de preñez de la naturaleza de la naturaleza recuerda esa sensación de desarrollo permanente del embarazo, el cual cuando alcanza su siguiente tamaño, permite al mismo tiempo un potencial aumento respecto del estado anterior hasta que alcanza su máximo potencial adyacente posible y explota en vida, lo que permite un nuevo potencial de sobreabundancia.

La naturaleza de la naturaleza crea integración y trascendencia o dilusión de su estado anterior estableciendo novedad perpetua. La creación de integración del estado inmediatamente anterior y la posibilidad de trascender ese estado si las condiciones lo permiten o diluir ese estado si las condiciones se dan, generando igualmente un nuevo estado, es parte del azar coevolutivo. No se puede volver al estado anterior y la repetición de un fenómeno es considerado un accidente cuando hablamos de la naturaleza de la naturaleza. La naturaleza de la naturaleza crea novedad perpetua momento tras momento, libera nuevas experiencias en su propio camino de autoconciencia, toma riesgos creando nuevas y más complejas manifestaciones de inteligencia y consciencia integrada. Esto produce lo que podríamos llamar la fenomenología de la perpetua novedad, la que ocurre solo en el presente. No puedo dejar de ver la espiritualidad que subyace al maravillarse frente al fenómeno del aparecer, como una sutil celebración constante de la vida y del estar vivo, ya que solo la vida puede conocer la vida… y eso ocurre solo en el momento presente, en el aparecer.

La naturaleza de la naturaleza crea presencia y perpetuidad o eternidad. Está ocurriendo permanentemente participando en cada momento emergente, momento tras momento. Esto significa que toda la atención de la naturaleza de la naturaleza se experiencia en el momento presente, en el aparecer permanente y perpetuo de cada momento, como la eternidad en el flujo del tiempo.

La naturaleza de la naturaleza crea eficiencia, colaboración y cooperación en el uso de recursos de materia y energía desde una mente o proceso permanente en su tendencia a la diversificación y adaptación que se produce en cada nicho ecológico. La naturaleza de la naturaleza no crea excedentes ni gasta energía de más. Lo que significamos como excedente es en realidad alimento de otros y sucesivos ciclos. Dos principios que acompañan a la eficiencia son la colaboración y la cooperación, las cuales no están exentas de muerte en su experiencia de reciprocidad, mutualidad y florecimiento. La muerte es parte de la paradoja del ciclo de la vida.  Trascendencia y dilusión coexisten en el mundo natural como un patrón que representa múltiples polaridades. La naturaleza de la naturaleza emerge desde lo local, desde lo único que se experimenta en cada contexto específico. Solo desde ahí puede florecer en comunidades conectadas e interconectadas en múltiples niveles de escala y en múltiples niveles de relaciones en su viaje hacia la salud, regeneración y dignidad ecosistémicas. Podemos llamar a esto el ethos de la naturaleza de la naturaleza.

La naturaleza de la naturaleza crea intersubjetividad y por lo tanto tiende a la empatía. La naturaleza de la naturaleza inter-es, no experimenta algo separado de otra cosa… reconoce la profunda interconexión e interdependencia de todos los fenómenos y simplemente es. La intersubjetividad representa entre otras cosas por descubrir, a lo invisible, a lo intercontextual que aún no sabemos explicar muy bien, a todo eso que no es nodo, sino que es internodal que completa la unidad de todo, a lo que Nora Bateson llama “Warm Data” definido como información transcontextual sobre las interrelaciones que integran un sistema complejo. La percepción de separación es una ilusión.

La naturaleza de la naturaleza toma riesgos. La naturaleza de la naturaleza en su experiencia infinita y su viaje paradigmático camino a la autoconciencia ha tomado un riesgo liberando a la especie humana en un nicho ecológico que hoy alcanza al planeta en su totalidad.

Somos una manifestación de la naturaleza teniendo una experiencia humana. Por miles de millones de años el universo ha ido co evolucionando hasta llegar a esta versión de la naturaleza con conciencia, con pulgares oponibles, con cerebros altamente desarrollados, con capacidad de amar, de empatizar, de emocionar. Co evolucionamos con todas estas características de la naturaleza de la naturaleza.

La especie humana no es dueña de la naturaleza sino solo un eslabón más en miles de millones de años de experimentación, de creatividad, entre múltiples especies que permiten la vida y sostienen la existencia humana.

¿Cómo sería el mundo si reflexionáramos acerca de lo que es ser naturaleza teniendo una experiencia humana y actuáramos en consecuencia?

Quizás algún día dejemos de referirnos a la naturaleza, al medio ambiente, al planeta, al universo, como algo que está afuera nuestro, sino como parte de una experiencia inseparable, interdependiente, intercontextual, como parte de un viaje común ancestral y eterno de creatividad infinita, de amor incondicional y de dignidad profunda que vale la pena perpetuar en la forma que adopte.

Quizás algún día, las futuras generaciones puedan mirar hacia atrás y decir que esta generación logró identificarse con la naturaleza de la naturaleza de lo que realmente somos… a tiempo.

Conversando con Fritjof Capra

patrones hoja

“Esto lo sabemos.

Todo está conectado

como la sangre

que unifica una familia…

Lo que sea que le ocurre a la tierra,

le ocurre a los hijos e hijas de la tierra.

El hombre no tejió la trama de la vida;

solo es una hebra en ella.

Lo que sea que le hace a la trama,

se lo hace a sí mismo.”

Ted Perry

 

Así comienza uno de los libros más populares de Fritjof Capra, uno de esos que no se pueden leer solo una vez. “La trama de la Vida, 1996”, uno de los eslabones a través de los cuales Capra ha ido tejiendo su mirada sistémica de la vida.

Doctor en física teórica de la Universidad de Viena y muy cercano a tradiciones orientales desde su época universitaria, ha sido una pieza clave para quienes están intentando comprender cómo pasamos desde una visión del mundo mecanicista a una visión del mundo holística. Su contribución abarca no solo la mirada de un físico, sino que se sumergió también en la biología, salud, psicología y economía para acercarnos a comprender la sustentabilidad y  la teoría de sistemas vivos uniendo ciencia y espiritualidad.

Unos amigos y yo tuvimos la posibilidad de conversar con él, yo con el pedido específico de realizar una entrevista. Lo que ocurrió superó nuestras expectativas, después de todo, una de las conclusiones que saca Capra es la relevancia de construir comunidad, así que eso hicimos.

Después de una presentación de los participantes de la conversación (grupo), comencé leyendo un saludo para Fritjof enviado por un participante activo del movimiento de Transición en Chile, Grifen Hope,   lo que abrió el campo social para entrar en algunas preguntas respecto de sus momentos personales de cambio y desde ahí se abrió una fluida conversación que duró casi dos horas.

Aquí compartimos los momentos más relevantes de esa conversación que se produjo en un hotel del centro de Santiago, en el marco de la participación de Capra en el Congreso Futuro 2018.

En la primera parte, nos sumergimos en el viaje personal de Fritjof Capra para comprender sus propios puntos de quiebre e investigar respecto de uno de esos libros menos conocidos pero interesantísimos como lo es “La Ciencia de Leonardo”, (Capra:2007) y la relación con su historia.

En la segunda parte, nos adentramos en la temática de la mirada sistémica de la vida desde su relación con Humberto Maturana y Francisco Varela. No es coincidencia que una de las reuniones más esperadas por Capra en esta visita a Chile fuera el almuerzo que tuvo con Humberto Maturana, con quien compartió unas cuatro horas de charla, con un Maturana, según Capra, totalmente lúcido, cariñoso y activo. Así como tampoco es coincidencia que Capra le haya dedicado su libro coescrito con Pier Luigi Luisi  “The Systems View of Life”, (Capra, Luisi:2014) a “la memoria de Francisco Varela (1946-2001), quien nos presentó el uno al otro y quien nos inspiró a ambos con su visión sistémica y orientación espiritual”

                       Fritjof and friends at Santiago

Gracias Javiera Carrion, Grifen Hope (desde el sur), Mauricio Ramos, Eloisa Silva, Francisco Fuenzalida, James Robinson, Verónica Durán, Diego Rigo-Righi y Fritjof Capra por cocrear esta comunidad accidental en ese momento.

Primera parte

RS: En tu viaje personal, cuáles han sido tus propios puntos de quiebre, momentos de cambio, movimientos paradigmáticos?

FC: He tenido varios puntos de quiebre…soy de Austria, crecí en un campo en el sur este de Austria, inmediatamente al norte de Eslovenia, en 1939. El campo estaba alejado y a salvo de la guerra, mi padre peleó en la guerra. Viví mis primeros 12 años en el campo y eso es importante porque todo este trabajo ecológico y de ecoalfabetización va permanentemente a esa experiencia visceral de la infancia. A mis 13 años,  la familia se mudó a Innsbruck en la mitad de los Alpes, me recordó mucho Santiago desde el aire a Innsbruck (nos muestra una foto en verano e invierno para ver la comparación, quedando impresionado por la longitud de Los Andes). Estudié física en la Universidad de Innsbruck y luego quise estudiar física cuántica, lo que no se podía en Innsbruck por lo que lo hice en la Universidad de Viena. Durante mis años de estudiante, leí un libro que se transformó en mi primer punto de quiebre: un libro de Werner Heisenberg , uno de los fundadores de la física atómica; el libro se llamaba Física y Filosofía, ahora un clásico, publicado en 1958 y el cual compré en 1962 y todavía conservo. En ese libro Heisenberg describe la pugna entre los físicos atómicos Schrodinger, Bohr, Pauli , un grupo pequeño y él, en el entendimiento de la realidad atómica al explorar con experimentos, el tener que encontrar un nuevo lenguaje para describir esta nueva realidad; y básicamente esto fue, aunque caí en la cuenta mucho después, un cambio profundo desde mirar el mundo en términos de objetos a mirarlo en término de relaciones, patrones de relaciones. Estamos hablando del mundo subatómico aquí, sin embargo lo mismo es verdadero para comprender la vida, la ecología y los sistemas vivos. Ese libro me influenció mucho.

En 1965 o 1966 me gradué y en ese momento estaba muy presente y me vi influenciado por la contracultura de fines de los sesenta. Estuve dos años en Paris, donde me mudé porque me enamoré de una francesa con quien me casé… ahí pasé el 68, por lo que estuve políticamente radicado en Paris (risas) y ese fue un nuevo momento de quiebre. Luego de eso me mudé a California a trabajar en la Universidad de California donde me vi muy atraído por la filosofía oriental: hinduismo y taoísmo y comencé prácticas de meditación y leí muchos libros de filosofía oriental y experimenté con sustancias psicodélicas, lsd y marihuana… y noté en esos años 69, 70s una similitud entre la visión del mundo de la física moderna y la visión del mundo de la filosofía oriental.  En otoño de 1970, me mudé de vuelta a Europa, esta vez a Londres.. y se exactamente el momento en que me mudé a Londres porque fue la semana en que Jimmy Hendrix murió, asi que aún recuerdo eso. Durante los siguientes cuatro años en Londres escribí El Tao de la Física y les puedo contar de otra experiencia que ahora significo como un momento de cambio: cuando decido escribir un libro acerca de física moderna y misticismo oriental, decidí hacerlo en función de una visión que tuve en California, una visión de Shiva bailando y la danza de las partículas subatómicas e hice un fotomontaje de una linda estatua de Shiva con sus cuatro brazos y trazas de partículas subatómicas sobrepuestas; tengo aún en California una imagen de ese trabajo. Estando en Londres en el Imperial College haciendo física, compartíamos oficina con un físico hindú. Un día llevé esta imagen de Shiva con las partículas, se la mostré y él comenzó a llorar… fue una reacción muy fuerte y me explicó que había sido educado en ciencias y había olvidado toda la herencia de la espiritualidad de la India; entonces cuando vio mi fotomontaje, lo movilizó tanto que las lágrimas aparecieron en sus ojos. Fue muy claro para mí el movimiento que experimentó. Entonces terminé el libro y fue muy exitoso superando mis expectativas más salvajes.  Recibí invitaciones para dar charlas de mucha gente, comenzando por artistas, luego antropólogos, sicólogos, hospitales, colegios médicos y mucha diversidad de miradas. Varias de las personas con las que conversé en esa época me comentaban que es sus campos también veían un cambio paradigmático en sus visiones del mundo desde una mirada mecanicista a una mirada holística. Entonces comencé a estudiar esos campos particularmente la biología, medicina, psicología y economía. Y de eso escribí en mi segundo libro The Turning Point (El Punto Crucial). Mientras escribía este libro me di cuenta de que los problemas que estaba observando como la salud o la administración de las organizaciones o los derechos humanos o la mente y la conciencia, todos tenían que ver con la vida, con organismos vivos individuales o con sistemas sociales o ecosistemas… y la física no tiene nada que decir respecto de la vida.

Me alejé del mundo de la física hacia las ciencias de la vida a comienzo de los 80. En ese momento conocí a Francisco Varela con quien tuve largas conversaciones y a través de Varela conocí a Maturana; conocí en esa época también a Gregory Bateson quien me influenció mucho. Entonces para hablar de vida buscaba un marco conceptual para describir los varios sistemas vivos y fue así como llegué al pensamiento sistémico y a la teoría de sistemas, teorías de la complejidad, etc. En El Punto Crucial que fue publicado en 1982 intenté articular un marco conceptual sin embargo era muy temprano aún para hacerlo de buena manera. A pesar de ello hay un capítulo que se llama La Mirada Sistémica de la Vida (The Systems View of Life) que es el nombre de mi último libro. Los siguientes 20 a 25 años desarrollé las síntesis de varias teorías de los sistemas vivos que habían aparecido y las publiqué en varias etapas: en The Web of Life (La Trama de la Vida, Capra:1996), en The Hidden Connections (Las Conexiones Ocultas, Capra:2002) y la síntesis final está aquí en The Systems View of Life (La Mirada Sistémica de la Vida, Capra:2014). Ese ha sido básicamente el viaje.

Grupo: Que ha ocurrido con la toma de consciencia desde los 80s en adelante?

Mucho ha ocurrido… hay que tomar en cuenta que la década de los 80s era un mundo sin internet, en los 80s había muchas organizaciones que estaban promoviendo estas ideas incluso desde los 70s con el movimiento New Age que era muy popular y en los 80s grupos de economías verdes emergieron, partidos verdes primero en Alemania y luego aparecieron en muchos lugares del mundo. Entonces esta visión del mundo estaba siendo impulsada y pienso que a fines de los 80s, digamos 1989, estábamos preparados para un nuevo sistema social, nuevas ideas, distinta educación, etc. Lo que ocurrió después, desde mi mirada, fue algo que no se esperaba, que nadie forzó, que fue el internet y la globalización. La tecnología de la información promovió la globalización. Eso por un lado permitió la creación del trabajo en red pero al mismo tiempo la globalización del capitalismo. Durante todos los 90s se desarrolló un materialismo, la gente se enloqueció con los computadores y los múltiples dispositivos…. Y los valores de los 80s se eclipsaron con ese fenómeno. Luego en 1999 se realizó la WTO Convention en Seattle con protestas enormes contra la globalización. Y desde entonces se comenzó a desarrollar la sociedad civil global y los medios sociales; tenemos una situación donde el capitalismo global es enorme pero tiene mucha oposición y la sociedad civil está fortaleciéndose. Con los medios sociales tenemos intensa comunicación y es cada vez más poderoso.

Grupo: Hay una contrapartida de esa historia? Porque vemos esa tendencia pero sentimos que hay algo que falta. A veces sentimos que estamos dispersos los que buscamos estos cambios.

Estamos en esos dos movimientos,  al mismo tiempo dispersos pero conectando. Déjame contarles acerca del curso que estoy enseñando desde hace dos años, se llama Capra Course y son doce charlas pregrabadas, entre ellas hay foros de discusión donde estoy en permanente participación con quienes toman el curso (www.capracourse.net). Ya han pasado unas quinientas personas y aumentando. Ha participado gente de más de 50 países. Esta es una manifestación de cómo se van armando redes que en este caso tiene en común el pensamiento sistémico, los valores que acompañan a ese pensamiento, algunos están realizando proyectos juntos, etc; y hay muchos que están realizando cosas así. El poder del capitalismo es grande, sin embargo los que estamos en esto, que somos muchos, también hemos desarrollado fuerza. En los distintos países con distintas historias sociopolíticas estos cambios se manifiestan de maneras diversas. Las amenazas se ven más evidentes en algunos países como hoy en Estados Unidos y su actual líder político, sin embargo en cada cultura local el proceso es diferente.

RS: En este libro que tenemos acá, The Science of Leonardo (La Ciencia de Leonardo, Capra: 2007), explicas que la aproximación de Leonardo al conocimiento científico fue con la “mirada de un artista”. Piensas desde esta perspectiva que la ciencia es una expresión del arte? Comentas también que Leonardo trabajaba de una manera muy delicada y con el mismo espíritu que el movimiento de ecodiseño tiene hoy. Nos puedes contar más acerca de esto?

FC: La síntesis de Leonardo de ciencia y arte era bien única y siento que es algo que requerimos en estos tiempos. El arte tiene un gran rol que jugar por dos razones: cuando pensamos qué es el propio pensamiento sistémico, nos damos cuenta que tiene que ver con pensar en patrones, en términos de relaciones… y qué es el arte? Es expresar patrones ya sea en una pintura, escultura, en una composición, artes visuales… la teoría musical tiene que ver con patrones, la experiencia de la música es la experiencia de las melodías y todo tipo de patrones musicales.. el teatro, la danza es toda manifestación de patrones corporeizados físicamente. Artistas y estudiantes de arte están muy calificados y capaces de percibir patrones, entonces incluir el arte le enseña a los niños a percibir patrones. Por otro lado el arte nos aborda emocionalmente, tenemos una reacción emocional frente al arte y eso es relevante también porque cuando intentamos construir un mundo sustentable y terminar con las fuerzas del capitalismo en términos de explotación, estos son temas no solo racionales sino que emocionales. Esta es la razón por la cual casi en todas las revoluciones hay componentes artísticos y emocionales. Cuando hablé en el Congreso del Futuro, comenté que Victor Jara me había influido mucho… lo escuché los años 77, 78 y realmente influenció mi actitud como activista.

Leonardo era un genio extraordinario y su síntesis es en realidad una síntesis de tres aspectos o aproximaciones: una es la ciencia, la otra es el arte y la tercera es el diseño. Podríamos considerarlo como el padre del diseño. En el Renacimiento, el concepto de diseño no existía, no estaba separado de las manufacturas o los componentes artísticos; en el taller donde Leonardo entrenaba con Verrocchio en Florencia, producían pinturas, esculturas, pero también banderas, muebles, lámparas y más, artes y oficios entremezclados. Si pensamos desde nuestra perspectiva moderna y cuando ves el trabajo de Leonardo, puedes ver que era activo en todos los campos del diseño que existen hoy. Si tomamos la arquitectura por ejemplo, Leonardo era un famoso arquitecto durante su vida y era identificado como el pintor y arquitecto Leonardo da Vinci, sin embargo no hay un solo edificio en Florencia atribuido a Leonardo.  Miguel Angel está en todos lados: en Roma, Florencia con castillos, palacios, plazas, etc. Leonardo era el arquitecto de los arquitectos, entonces los arquitectos iban donde él a consultarlo, él tenía la teoría de la arquitectura, lo mismo con las máquinas, también diseñaba vestuario para las presentaciones artísticas para la corte, era diseñador gráfico diseñando emblemas de las dinastías, los actuales logos, era diseñador de paisajes, etc.

RS: Cómo llegaste a escribir y sumergirte en el trabajo de Leonardo? Cual fue el viaje en ese sentido?

FC: Si recuerdan en El Tao de la Física, el primer capítulo es una corta historia de la ciencia de occidente, comenzando con los griegos, luego Newton, etc y armando este capítulo, me topé con una cita de Leonardo donde describía su método científico, lo que me llamó mucho la atención ya que esto sucedía cien años antes de Galileo Galilei a quien normalmente se le atribuye ser el padre de la ciencia moderna. Entonces pensé que debería estudiar a Leonardo. Esto fue en 1972. Veinte años más tarde vi una exhibición de sus dibujos en Londres y estaba muy impresionado por el hecho de que también comparaba patrones en sus dibujos; por ejemplo una turbulencia en el agua la comparaba con el crecimiento de una planta y un rizo del cabello humano, algunas se ven en el libro. Mi reflexión fue que Leonardo estaba atento a los patrones, era un pensador sistémico y eso me quedó dando vueltas. Diez años después y sin saber mucho del material que había del trabajo de Leonardo decidí escribir algo, quizás un artículo o un pequeño libro. Pensé en un agente literario que tengo en Nueva York y le escribí una carta diciéndole que tenía esta idea de estudiar y escribir acerca de Leonardo y me responde que tiene un editor que estaría encantado de financiar el proyecto y que tenía mucho dinero que ofrecerme… y sabes porqué?… porque era el editor del Código Da Vinci y pensaron que como había sido tan rentable, querían probar con éste… asi es que escribí detrás del éxito de Dan Brown. Terminé leyendo las notas de Leonardo en su idioma original que era Toscano, ya que en el Renacimiento aun no existía Italia, y como leo en italiano, comprendí cerca del ochenta por ciento de los manuscritos originales. De esta historia sale este libro.

Segunda parte

“El tipo de esperanza de la cual pienso con frecuencia… la entiendo sobre todo como un estado de la mente, no un estado del mundo. Tengamos esperanza dentro de nosotros o no: la esperanza es una dimensión del alma y no es esencialmente dependiente de una observación particular del mundo o una estimación de la situación…Esperanza no es la convicción que algo terminará bien, pero la certeza que algo hace sentido, independiente de cómo termine.”

Vaclav Havel

Con esta cita termina el libro, coescrito con Pier Luigi Luisi, llamado The Systems View of Life (2014) (La Mirada Sistémica de la Vida). La esperanza como un estado del alma, esperanza quizás en que futuras generaciones puedan evidenciar que nuestra generación y la que nos sigue hayamos tomado las decisiones correctas para conservar la vida compleja sobre la Tierra.

Continuando la conversación con el doctor Capra, la segunda parte de la conversación fluyó abordando temáticas variadas desde la cognición, la esperanza, teorías del cambio y prácticas regenerativas, hasta la necesidad de construir comunidad como estrategia del cambio y como gran corolario.

RS: Introduciendo algo del trabajo de Francisco Varela,  asociándolo a lo que algunos científicos están desarrollando en Inteligencia Artificial, hoy se está hablando de Intuición Artificial y se está integrando la temática de la experiencia al razonamiento lógico como estrategia para el desarrollo de la intuición artificial…. Varela se introdujo profundamente en la experiencia y la fenomenología de la experiencia… como ves esto en relación a la percepción y conciencia sistémica?

FC: No creo que les vaya bien, a pesar de que siempre es difícil hacer predicciones al respecto. Francisco junto con dos colegas escribió un libro llamado The Embodied Mind y este es un descubrimiento muy profundo: que la cognición está fundamentalmente corporeizada; sin nuestro cuerpo no podríamos tener el pensamiento que tenemos, no podríamos tener las categorías que tenemos, entonces si ellos quisieran simular intuición sin un cuerpo, no creo que sea posible… quizás puedan desarrollar algo que llamen intuición, pero no intuición humana.. la intuición humana está fundamentalmente ligada al cuerpo; creo que el estudio de la conciencia dejando de lado la biología y esperar que con las lógicas matemáticas o con física cuántica, creo que están en la vía incorrecta.

Aquí (mostrando el libro The Systems View of Life) hablo de un lingüista cognitivo llamado  George Lakoff quien era un amigo mío en Berkeley, él escribió varios libros acerca de cómo la mente está repartida por el cuerpo y de cómo construimos nuestros conceptos y metáforas con nuestra experiencia corporeizada; por ejemplo cuando yo digo: el gato está sentado al frente de un árbol; el árbol no tiene un frente o un atrás, el árbol tiene una cierta forma, el árbol mismo no es autoconsciente, aunque lo fuera, no estaría consciente de un frente y un atrás… eso es una cosa humana, la consciencia de un frente, éste es mi frente, ésta es mi parte de atrás; orientamos nuestro espacio en función de nuestra consciencia del frente y el atrás; y esto ocurre con muchos conceptos y metáforas también; por ejemplo cuando decimos: no puedo agarrar esa idea: agarrar es algo que hacemos con las manos, tú sabes, esto está sobre mi cabeza, no lo puedo tomar; todas éstas son metáforas espaciales de la experiencia del cuerpo, entonces todo nuestro proceso de pensar está basado en experiencias del cuerpo y es por esto que construir algo artificial es muy difícil. Ahora si quisieran simular intuición, quizás podrían descubrir otra cosa.

RS: Algunos científicos hablan de entender la experiencia a través de patrones así como entienden el razonamiento lógico a través de modelos, como lo plantea William James respecto del proceso de aprendizaje…

FC: Sí, eso hace sentido, sin embargo esos patrones desde la experiencia humana son patrones corporeizados.

RS: Vamos ahora al tema del hacer sentido y la construcción de significado. Terminas tu libro The Systems View of Life citando a Vaclav Havel quien dice al terminar la cita:…”Esperanza no es la convicción que algo terminará bien, pero la certeza de que algo hace sentido, independientemente de cómo salga”… me gustaría saber tu percepción respecto de cómo nosotros los seres humanos hacemos sentido colectivo, cómo podemos desarrollar capacidades, desde la perspectiva de una mirada sistémica de la vida, para hacer sentido juntos?

FC: Tengo una buena respuesta para eso… y esto es algo que he reflexionado y pensado mucho recientemente y durante los últimos años. Pienso que aquí aparece la gran importancia de la comunidad; porque si nosotros hacemos algo como lo que plantea Havel, él dice que la esperanza es una propiedad del alma y eso es independiente de un resultado, no es un balance de una situación, pero nos hace sentido y esta experiencia e idea de hacer sentido en la gente es mayor cuando se realiza en comunidad. Cuando tienes amigos, familia, colegas con quienes hacemos sentido en la misma manera, eso refuerza tu propia experiencia en hacer sentido y construcción de significado, por lo que lo encuentro de gran importancia. Aprender en comunidad, vivir en comunidad.

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Crédito de las fotos para José Miguel Rojas y revista Mundo Nuevo

 

RS: Varios de nosotros hemos ido estudiando modelos de cambio y entre ellos uno que emerge del Instituto Berkana, a quienes admiro mucho, el trabajo de Deborah Frieze y Margaret Wheatley, entre otros, me encanta la idea de ir más allá de las redes y crear comunidades de práctica para acelerar el cambio que queremos ver en el mundo y desde esa perspectiva, lo que dices hace mucho sentido.

FC: Ellos están activos aún?

RS: Como colectivo entiendo que se han tomado un tiempo, sin embargo individualmente y en grupos siguen muy activos haciendo un trabajo interesantísimo, mantienen en su página web innumerables recursos maravillosos. Nos gusta mucho como abordan el tema de la emergencia de los fenómenos para el cambio.

FC: A propósito del tema de la emergencia en éste último libro (The Systems View of Life), aparecen una sesenta páginas destinadas a compartir experiencias de práctica en terreno de movimientos emergentes en distintas disciplinas abordadas por gente como Lester Brown, Amory Lovins, Vandana Shiva….

RS: Sí, leí de experiencias de Gunther Pauli con Zeri también…

FC: Sí, mucha gente… entonces la diferencia es que hoy cuando piensas de cambios sistémicos, cuando le dices a la gente, especialmente a la gente joven, que el mundo es una red, dicen por supuesto, sabes, ellos viven cada día en redes sociales y cuando vamos a las organizaciones y negocios y les dices que el mundo es complejo, la respuesta es gracias ya lo sabemos; estas dos cosas redes y complejidad, son dos aspectos de la mirada sistémica de la vida donde ya no tienes que convencer a la gente, puedes comenzar desde ahí y luego explicar el contexto mayor. Entonces qué es una red? Una red es un patrón de relaciones, entonces para comprender las redes, necesitamos pensar en términos de patrones y en términos de relaciones y esa es una definición de pensamiento sistémico.

FF: Podríamos decir que de alguna manera la ecoliteratura ha llegado o está llegando a través del pensamiento sistémico, pero que nos puedes decir acerca de la aplicación de la ecoliteratura a través del ecodiseño… hay como una brecha institucional en ese sentido?

FC: En cada aplicación hay brechas institucionales, hablemos de educación, de política o de otras áreas; sin embargo ya hay muchos ejemplos de ecodiseño: la gente no considera la agricultura orgánica como ecodiseño pero es, porque tiene que ver con hacer crecer comida con los principios de la ecología, aplicando procesos que existen en la naturaleza, más que aplicar energía y productos basados en combustibles fósiles, fertilizantes artificiales y más. Soy cercano a uno de los padres de la agroecología, Miguel Altieri, quien me dijo que en el sur de Chile el gobierno de Bachelet instituyó un programa de un centro de entrenamiento para agroecología a través de una entidad gubernamental; esto es importante ya que ahora hay cambio de gobierno y esto necesita ser preservado, por lo que necesitan comentar esto con toda la gente que puedan que es un ejemplo de ecodiseño. Siempre comparto el caso de la agricultura….la gente siempre me pide ejemplos concretos…. Si generamos un cambio sistémico desde una agricultura industrial hacia la agroecología, esto significa que nosotros contribuimos en resolver tres grandes problemas que tenemos globalmente: uno es energía porque la agroecología es mucho menos dependiente de energía que la agricultura industrial, la segunda es salud pública porque la comida que se obtiene de la agroecología es mucho más sana, y la tercera es cambio climático porque el suelo orgánico capta CO2 del aire reduciendo la cantidad de contenido de carbono de la atmósfera; entonces esta es una solución de varias cosas al mismo tiempo.

RS: Cómo se integra el Centro de Ecoliteratura de California en este ámbito y desde el financiamiento de programas?

FC: En el Centro de Ecoliteratura trabajamos con escuelas y trabajamos con comida y entonces la crisis de obesidad es muy prominente y sistémica, la gente habla mucho de eso; obtenemos fondos del área de agricultura del gobierno y también funcionamos con donaciones de fundaciones e individuales.

RS: En Chile una de las células de desarrollo de Ecoliteratura ha sido El Manzano, en la región de Bio Bio, donde mucha gente se ha entrenado y me incluyo entre ellos… cómo poder desarrollar una red de lugares donde se generan estas prácticas para poder compartir la sabiduría que se genera permanentemente?

FC: Tengo malas noticias para ti (risas), el Centro de Ecoliteratura cumple ahora veinte años y se está tornando rígido como tantas organizaciones cuando cumplen cierta edad; hemos sido muy exitosos por estos veinte años, donde crecimos y cuando una empresa se desarrolla y crece, muchas veces su misión original muda hacia el preservar la organización; se realiza buen trabajo sin embargo la creatividad disminuye; debo decir entonces que me estoy retirando del centro entre otras cosas por mi edad y por mi desilusión de que la creatividad esté desapareciendo; muchas veces me dice, recientemente desde Brasil: cómo podemos colaborar?, el director ejecutivo dice que no tenemos recursos para un nuevo programa….hace diez años teníamos un presupuesto de trescientos mil dólares y colaborábamos mucho… hoy tenemos un presupuesto de dos millones de dólares y dicen que no tenemos los recursos para generar un programa nuevo ya que hay más gastos generales, más programas, mayores arriendos, etc. Mi sugerencia es contactar a Edible Schoolyard creada por la famosa chef americana Alice Waters, quien es parte del movimiento slow y ellos tienen una red global y enseñan una línea semejante de ecoliteratura… tienen grupos representativos en Sudamérica, no en Chile, pero en varios países. Comenzaron transformando un estacionamiento de concreto en un jardín comestible y hoy comparten lo que llaman una educación comestible, una red comestible y más.

RS: Dado que la naturaleza es una maestra y cerca de la naturaleza es tanto más fácil la construcción de significado sistémico…. Cómo podemos generar el mismo resultado desde las zonas urbanas sin renunciar al vivir en las ciudades?

FC: Es posible ya que en una zona urbana tienes varios vecindarios, puedes desarrollar redes, puedes modificar el vecindario, puedes plantar árboles, puedes hacer jardines urbanos o agricultura urbana… puedes tener zonas peatonales y diseñarlas con jardines comestibles, instalar mesas, plantar pasto, etc…un buen ejemplo de esto es Detroit.

JR: Cómo esto se une a las múltiples necesidades para combatir el cambio climático?

FC: Lo que sea que se haga localmente, el beneficio es global.

RS: Tienes alguna pregunta favorita aún por explorar?

FC: Estas que has preguntado me hacen reflexionar… no me hacen estas preguntas personales muy seguido.

RS: Que hay para ti hacia adelante?

FC: Estoy tomándome más tiempo libre, trabajando más localmente y en mi curso online más intensivamente (www.capracourse.net), esto me permite viajar a lugares interesantes como a Chile, hace diez años esto no lo habría logrado realizar. Miraré más tenis, que me encanta. No estoy escribiendo nada por el momento, estando más con la familia.

RS: Tienes esperanza en la humanidad? Superaremos este estado de sobrecarga colectivamente?

FC: Tengo esperanza… como dice Havel, siento que es un estado del alma, para mi es el estado que me hace avanzar sin paralizarme y la comunidad es tan importante… y pasarlo bien.

RS: Tu exploración actual?

FC: A pesar de que no estoy centrándome en nada en especial, la temática que vuelve a mi pensamiento en estos tiempos es la relevancia de la comunidad y no sé si voy a terminar escribiendo un libro acerca de esto pero déjame decirte algunas razones por las que la comunidad es tan importante; una es que la sustentabilidad es propiedad de la comunidad: no puedes tener individuos sustentables, debes tener comunidades sustentables; los ecosistemas son sustentables porque son comunidades; la segunda es que tenemos corporaciones las que permanente mente nos indican a través de la publicidad que la felicidad humana solo se puede lograr al comprar ciertos productos; la contrafuerza para ello es la comunidad, la creación de comunidad a través del desarrollo de una red de relaciones es una contrafuerza; la tercera, es que el aprendizaje transformativo, el conocimiento que transforma es mejor logrado al realizarlo en comunidad.

RS: Has practicado meditación por largo tiempo; respecto de la transición de pasar de una visión del mundo de separación a una de interser,  cuál es tu pensamiento respecto de esto y cómo la perspectiva del interser puede ser útil en crear un cambio más profundo?

FC: La experiencia de comunidad y la experiencia de generar las relaciones y que estás relacionado íntimamente en tu comunidad es clave; si le sumas la meditación que es la interconexión con la comunidad y además con el contexto y el universo mismo, toma más tiempo y disciplina; sin embargo pueden estar combinadas como el Sangha budista, una comunidad espiritual.

RS: A propósito del Instituto Berkana, sabes cuál es su slogan?

FC: De Hecho no, cuál es?

RS: Ellos dicen: cualquiera sea el problema, comunidad es la respuesta.

FC: Está muy bueno

RS: Gracias por compartir con nosotros

FC: Lo pasé muy bien

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            Crédito de las fotos para José Miguel Rojas y revista Mundo Nuevo

 

 

 

 

Dignidad, subsidio y justicia ecosistémicos

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“Cuando las historias que comparte una sociedad están fuera de sintonía con sus circunstancias,  pueden convertirse en auto limitantes, incluso una amenaza para la supervivencia. Esa es nuestra situación actual.”

David Korten,  “El Gran Cambio”
La foto es de la cuenca que remata en Quintero/Puchuncaví, Región de Valparaiso, Chile, zona de sacrificio, una de ellas, van cinco y en aumento… zona que ha perdido la dignidad ecosistémica. Zona de desbalance total, en todo sentido, zona de historias interminables de dolor humano y no humano, zona en proceso de sobrecarga y colapso. Zona también sobre-manipulada por la perpetuación de un desarrollo económico convencional, lineal, al borde de la ley, reduccionista, donde se evidencia nítidamente el subsidio ecosistémico del crecimiento, las externalidades que no son incorporadas en los costos de producción y que son pagadas injustamente por quienes no tienen voz suficiente para demandar justicia ecosistémica: el mundo natural, las comunidades marginadas y las futuras generaciones. Son estos tres elementos del sistema los que están pagando el costo del subsidio ecosistémico. Son estas tres voces las que no son internalizadas al momento de la evaluación de los proyectos, menos son internalizadas al momento de la puesta en marcha, control de emisiones, resguardo de la salud humana y no humana. Son estas tres voces las que subsidian literalmente los costos de las compañías contaminantes.
El derecho a vivir en un medio ambiente libre de contaminación, garantizado en la constitución, no se cumple. Los artículos 1, 2, 3 y 4 de la declaración internacional de derechos humanos están vulnerados en estas zonas. El artículo 1 habla de que
“Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”. Ni la libertad, ni la igualdad ni la dignidad ni los derechos… para qué hablar de la conciencia y la fraternidad. No hay quien resguarde la dignidad de las futuras generaciones ni la dignidad del mundo natural en estas zonas tampoco.
Después de años de intentos de restauración psico-eco-social en esta zona de sacrificio, permanentemente opacada por diversas fuerzas del sistema, de múltiples colores políticos e intereses sinérgicos, se acerca el momento del orden, el momento de la verdad, el momento de la reflexión profunda de la interconexión total que hay entre todos los fenómenos, un momento en el antropoceno de justicia ecosistémica y de recuperación de la dignidad humana y no humana.

Los imprescindibles

  Ronald Sistek G.

aguila

“Hay un río allá afuera que fluye con mucha rapidez; es tan grande y tan veloz que algunos tendrán miedo y sufrirán mucho. Debes saber que el río tiene un destino. Ahora, debemos abandonar la orilla, ir hacia el centro con los ojos bien abiertos y mantener nuestras cabezas por encima del agua. Y observa quién está ahí contigo, y celebra….”

Anciano Hopi
Caravana arcoiris por la paz
Hace un tiempo conversé con una de las protagonistas de un grupo que modificó la manera de entender el territorio americano y nuestra relación amorosa con la naturaleza y con la naturaleza humana, uniendo América del Norte con América del Sur. La caravana arcoíris por la paz comenzó un viaje, en 1996, desde las montañas mágicas de Tepoztlán en México hasta la Patagonia, que duró varios años más de lo soñado y que co-creó vínculos profundos a lo largo de una América fragmentada y desesperanzada. Cruzaron 15 países. Todo comenzó cuando Beatrice Briggs, con varios amigos, trasladaron el bus icónico desde Estados Unidos hacia México,  iniciando un viaje sin precedentes en el continente americano. El sueño partió en Huehuecoyotl, una comunidad intencional y ecoaldea pionera en América Latina (fundada en 1982).

El tiempo entre caravanas
Sudamérica, al mismo tiempo que presencia gran evidencia en corrupción, en gobiernos mediocres que dan cuenta de la dualidad del ser humano, de la desvinculación con los dolores reales de nuestros territorios y nuestra gente, de un juego donde siempre pierden los mismos y ganan unos pocos… presencia también el despertar del ser humano integrado, de trabajo consciente, de un entendimiento de la profunda interconexión de todo fenómeno, del desarrollo de una compasión y paz que celebra la justicia ecosistémica emergente. Sí! ésta Sudamérica despierta, está en llamas y pronta a celebrar un paradigma emergente que conserva la vida en todas sus formas, que reconoce los logros verdaderos y genuinos de corazones esperanzados, que dispara gratitud en vez de balas, miradas regenerativas en vez de cinismo, que despliega una voluntad abierta para ejecutar los sueños sin límite, que manifiesta un caminar erguido, satisfecho de sostener un status quo que agoniza cada día que pasa.
La Paz y la Regeneración de la madre Tierra
El viaje caravanero que unió las águilas con los cóndores tendrá un espejo: el que va desde el cóndor hacia el águila subiendo Los Andes americanos, la espina dorsal que nos une y abraza. La caravana por la paz y la regeneración de la madre Tierra se manifiesta en un grupo que zarpa y en un grupo que se queda. Un grupo zarpa para repetir la hazaña amorosa de una demostración de paz, de diversidad, de capacidades múltiples, de esperanza como condición del alma. Zarpan para decir al mundo que ésta es la hora, que el tiempo del lobo solitario se ha terminado…que hay que reunirse. El grupo que se queda, se queda sosteniendo la bandera de la paz,  agradeciendo a la madre Tierra, evidenciando el amor incondicional, manteniendo el fuego al centro…

La palabra lucha se destierra del vocabulario, como asevera el anciano Hopi… la lucha se transforma en paz…parafraseando a Brecht:   hay quienes trabajan por la paz un día y son buenos…. pero hay quienes trabajan toda la vida por la paz: esos son los imprescindibles.

La circularidad entre hacer sentido y construir significado

Ronald Sistek G.

mono sapiens

“En la medida que avanzamos en este centenio, con su combinación de posibilidades gloriosas y desafíos existenciales, se hace cada vez más claro que nuestra generación, junto con la siguiente, está involucrada en nada menos que en una batalla sobre el futuro de lo que significa ser humano”

Jeremy Lent – “Patterning Instinct”

 

La circularidad entre la vida y los procesos de cognición en los seres vivos es una inspiración para la idea de que en la experiencia humana hay una complementariedad igualmente circular entre hacer sentido y construir significado.

Ya en la década de los 60, tanto Gregory Bateson como Humberto Maturana, reconocieron la mente no como una cosa , la que según Descartes era la “cosa que piensa” (the thinking thing), sino como un proceso: Bateson hablaba de “proceso mental” y Maturana hablaba de “cognición, el proceso del conocer”; este hecho fue trascendente para el devenir del entendimiento de la relación entre el proceso de la mente y la estructura en los sistemas vivos

Uno de los regalos de la Teoría de Cognición de Santiago, desarrollada por Humberto Maturana y Francisco Varela en los 70s, fue la íntima relación entre los procesos de cognición, es decir el proceso de conocer y el proceso de la vida: cognición es la actividad involucrada en los procesos de autogeneración y autoperpetuación de la redes vivas. Todo sistema vivo, aun sus versiones más primitivas como los animales monocelulares, tienen la capacidad de conocer. Años más tarde, Francisco Varela, en sus investigaciones en neurociencias y lo que él llamaba neurofenomenología, incorporaba en la temática de cognición,  los cambios en el conocer que es el aprender. Es decir, el aprendizaje es clave para el desarrollo de la vida y la vida es clave para poder acceder al aprendizaje. Esta circularidad entre vida y cognición ha sido tomada para muchos estudios posteriores en distintas disciplinas.

Un corolario claro para mi ha sido ir comprendiendo de que en la medida que los contextos y los sistemas aumentan en complejidad, incertidumbre y volatilidad, una nueva manera de observarlos se va haciendo necesaria. Desde la perspectiva de cómo aprendemos en tales contextos y sistemas, en la medida que co-evolucionamos, el razonamiento lógico comienza a quedar corto y emerge la necesidad de acceder a niveles mayores de abstracción, los que desde esta mirada se concentran, como lo explica William James, sicólogo y fenomenólogo norte americano, en el entendimiento intuitivo. De esta manera se ha ido generando la necesidad no solo de construir significado con la ayuda del razonamiento lógico, sino más bien de una circularidad entre ésta capacidad tan desarrollada en los últimos 50 años en nuestra educación, y el hacer sentido desde el entendimiento intuitivo. En otras palabras, el “saber qué” (know what) genera una circularidad con el “saber hacer” (know how) y si durante el diglo XX el “saber qué” fue central para los procesos de aprendizaje, el siglo XXI será clave en el desarrollo del “saber hacer” y de cómo el “saber hacer se da”. El “saber qué” representa al razonamiento lógico y el “saber hacer” representa al entendimiento intuitivo. El razonamiento lógico se comprende desde los modelos y el entendimiento intuitivo se comprende desde la experiencia. El razonamiento lógico construye significado y a través del entendimiento intuitivo hacemos sentido. Es esta circularidad la que intento compartir.

KNOW WHAT KNOW HOW 2

La evolución del género humano Homo comenzó el Africa oriental hace unos 2.5 millones de años desde un género anterior de linaje llamado Australopithecus o simio austral. Quinientos años más tarde nuestros ancestros decidieron explorar distintas latitudes hacia el norte de Africa, Europa y Asia, desarrollando diferentes adaptaciones a entornos climáticos radicalmente distintos. Luego siguieron hacia Papua Nueva Guinea y Australia. Fue así que aparecieron el homo neanderthalensis, el homo erectus, homo soloensis, homo floriensis, homo denisova, homo rudolfensis, homo ergaster, homo sapiens y muchos otros que iremos descubriendo en el tiempo, como lo cuenta amablemente Yuval Noah Harari en su libro De Animales a Dioses (2016). Probablemente de los altos neanderthalensis hemos heredado las historias de gigantes, así como las historias de enanos posiblemente las hemos heredado de los soloensis, quienes adaptados a los climas tropicales y luego de generaciones de vivir en islas de pocos recursos fueron adaptando sus cuerpos a tamaños pequeños llegando a pesar unos 25 kilos; los de mayor tamaño que requerían de mayor cantidad de alimentos fueron desapareciendo con el correr del tiempo en esos lugares. Los erectus, existieron por unos 2 millones de años en Asia oriental, record difícil de superar por nosotros los sapiens, sapiens amans, sapiens economicus o como nos queramos nombrar.

En estos últimos dos millones y medio de años el cerebro humano pasó de aproximadamente 400cc a 1450cc. El motivo nadie lo sabe bien. En este proceso también modificamos nuestra espina dorsal generando una contra curva para erguirnos y poder correr entre un bosque y otro en la medida que éstos se separaban en el continente africano fruto de lo que llaman algunos el bombeo del Sahara; las hembras sufrieron un poco más ya que las caderas y pelvis se modificaron produciendo una estrechez a la vez que la cabeza crecía en la especie. Un chimpancé requería, al nacer, poder trepar un árbol, por lo que los meses de gestación eran mayores; en cambio nuestra especie a propósito de la estrechez de las caderas comenzó a reducir los meses de gestación, mientras el tamaño del cerebro aumentaba.

Hace unos 70mil años, todo cambió. Se produjo una revolución que muchos investigadores tratan como de capacidades cognitivas de los sapiens. La cooperación social se transformó en esencial para la supervivencia y la reproducción. Sapiens aprendió a comunicarse… al principio danzando, pintando y emitiendo sonidos, luego nombrando a sus depredadores para avisar al resto, luego más abiertas al chismorreo, luego a las entidades nunca vistas,  leyendas, mitos, dioses, etc. Esto es clave ya que aprendimos a pintar antes que a hablar y eso hace que cognitivamente comprendamos y hagamos sentido a niveles mayores de abstracción. En este período, hace unos 12mil años, pasamos de ser cazadores y recolectores a agricultores, comenzando así un período largo de asentamiento, construcción de jerarquías, supresión de lo femenino, emergencia de campos sociales de miedo… un tiempo que algunos llaman El Gran Olvido porque es como si se nos hubiera olvidado todo un momento en la historia que nos tiene hoy al borde del colapso como especie.

Dentro de las experiencias comunes a la raza humana, el proceso de toma de conciencia existencial, de tener un sí mismo separado del otro y del entorno es común tanto en el homo sapiens sapiens como posiblemente también en el homo neanderthalensis. Dentro de las tres formas básicas para enfrentar esta realidad, la primera es la conciencia del espacio o conciencia de paradoja como describe Morris Berman en su libro La Historia de la Conciencia (2004), toma de conciencia difusa o periférica, horizontal,  asociada a civilización cazadora-recolectora. Acepta al mundo como tal y no se caracterizaba por la búsqueda de significado. Podemos decir que esta aceptación requería de un alto nivel de confianza. La segunda forma básica de conciencia tiene que ver con el significado y el proceso de ser absorbidos por éste. Berman llama a esta constelación el complejo de autoridad sagrada y la asocia a la civilización agraria, sedentaria. El temor a la muerte adquiere relevancia y la confianza disminuye grandemente en esta etapa. El ser humano ya no tiene tanto “un mundo” como una “visión del mundo”; la percepción tiende en esta etapa a la verticalidad, hacia los dioses. Como lo describe Berman; “De ahí provienen las grandes teocracias del Cercano Oriente, cuyas culturas religiosas (y políticas) se encarnaban en pirámides y obeliscos que alcanzaban el cielo. Simbólicamente hablando, por sobre estos monumentos había una imagen semi-divina, por ejemplo el faraón, quien -al igual que el Papa milenios más tarde- era considerado el representante de Dios (o los dioses) en la Tierra. La validación de la forma de vida de la nación era suministrada tanto cosmológica como políticamente, ya que ambas esferas compartían un orden sagrado que se alzaba como garante de la realidad misma.” La tercera es una forma exaltada del complejo de autoridad sagrada que Berman llama experiencia de ascensión, refiriéndose al fenómeno de trance unitivo o éxtasis, que es la forma más dramática de generar seguridad psicológica (por un tiempo).

Volviendo al proceso de crecimiento de nuestro córtex prefrontal (CPF), proceso que duró unos dos millones de años, se ha identificado que éste es el aspecto del cerebro responsable por nuestro pensamiento y acción que nos diferencia de otros animales. Es un mediador de nuestras capacidades de planear, conceptualizar, simbolizar, crear reglas, e imponer significado sobre las cosas. Controla nuestra conducta sicológica y transforma nuestros sentimientos en unidades emocionales complejas. Nos ayuda a ser conscientes de nuestra identidad individual y ser conscientes que estamos divididos del otro como seres separados y a transformar el pasado y el futuro en una narrativa coherente.

Una manera de observar desde una perspectiva más amplia, aumentando el nivel de abstracción, es identificando patrones de significado desde que en nuestra consciencia cambiamos la percepción de un mundo por una visión del mundo. Esta aproximación desde patrones de significado es la que da Jeremy Lent en su libro The Patterning Instinct (2017) y es así como organiza su estructura.

Me gustaría conectar estas descripciones en un esfuerzo de hacer sentido cronológico dinámico y reflexionar respecto de cómo el hacer sentido refuerza la construcción de un significado que co-crea una visión del mundo, la cual va co-evolucionando en la medida que avanza.

significado sentido

Todo está conectado: este patrón de significado tiene relación con la manera original de vincularnos entre nosotros y con la naturaleza. Nuestros ancestros desarrollaron capacidades de comunicación no verbal a través de mimo, risas, canto y danzas comunes, todo esto pre linguístico. La tierra era vista como íntimamente relacionada con las actividades humanas del día a día. A pesar de la conexión primordial con la naturaleza, condujeron su propia forma de extinción en masa alrededor del mundo.

Jerarquía de los Dioses: este patrón se generó en la paradoja de que mientras humanos domesticaban animales y plantas, éstos fueron domesticados a su vez por la emergencia de la agricultura. A la agricultura le podemos sumar las jerarquías, la propiedad privada, la supresión de lo femenino, el miedo como campo social, generando en el tiempo un nivel de ansiedad en la condición humana sin precedentes. Las sociedades agrarias con estructuras jerárquicas dieron forma a una nueva concepción del universo. Este patrón de la jerarquía de los dioses construyó mediadores entre el cosmos y la gente común, que eran los sacerdotes, quienes en el tiempo fueron sustituidos por faraones, militares y comerciantes. Los dioses requerían culto, rezo y sacrificio de manera de no generar retribuciones nefastas para el ser humano. De esta manera aunque aún estaban conectados a la naturaleza, las creencias emergentes tenían que ver con una participación activa para mantener el cosmos andando.

Los patrones cognitivos de las civilizaciones nacientes cultivaron distintas estrategias de construcción de significado desde China a Mesopotamia, así como desde Egipto a Harappa.

Los patrones divergen: dos radicales patrones de significado aparecieron desde las ancestrales Grecia y China. Desde Grecia se dividió el cosmos en dos, con un dominio celestial de abstracciones eternas y un dominio terreno polucionado de imperfección. Esta mirada generó un espejo en el ser humano dualista compuesto por una eterna alma temporalmente impresa en un cuerpo físico destinado a morir. Desde China un patrón de significado muy distinto evolucionó. Ellos se veían incorporados en una red de vida harmónica, que derivó en una mirada al cosmos donde el propósito de la vida no era la búsqueda de una salvación eterna sino que armonizar la existencia de uno dentro de la red de familia, sociedad, cielo y tierra.

La conquista de la naturaleza: China era más avanzado  en el siglo XI que Europa en el siglo XVII. Sin embargo en Europa ocurrió la revolución científica. Lent habla de una teoría emergente que dice que el lenguaje del Antiguo Testamento, dando al ser humano dominio sobre los animales, fue percibido en el mundo europeo como una clara llamada hacia la conquista de la naturaleza, enmarcando así el patrón de significado que ha acompañado al mundo hasta nuestros días.

Las dicotomías entre religión y ciencias fueron en realidad auto reforzadas durante varios siglos y ya en el siglo XX pareciera que el pensamiento sistémico comenzó a converger con la mirada de la tradición cosmológica de China.

El modelo capitalista ha envuelto al mundo, catalizando un aumento dramático en el consumo y sobreconsumo de recursos naturales con la promesa implícita de prosperidad y felicidad para todos. En recientes décadas, el consumo exacerbado ha comenzado a pagar un peaje, aumentando su espectro a través de la masiva extinción de especies, crisis de agua pura y cambio climático. Los patrones de significado en estos tiempos modernos con sus modelos mentales, respaldan el llevar a la civilización global en un curso degenerativo e insustentable.

La red de significado: un escenario alternativo podría asomarse como deseable. Podríamos ser capaces de co-evolucionar hacia un estado de transformación global de las normas basado en la realización de nuestra conexión intrínseca con el otro y con el mundo natural? Podría un entendimiento mayor de nuestros patrones cognitivos ayudarnos a co-crear una visión del mundo que pudiera poner al ser humano en un camino a la regeneración y la sostenibilidad? Podríamos generar una circularidad regenerativa entre el hacer sentido y construir significado a una velocidad nunca antes vista?

Seremos capaces de tomar las decisiones correctas de manera de ver florecer al ecosistema mayor con la civilización humana como parte de la gran trama de la vida? Cómo hacer sentido y construir significado para co-evolucionar hacia allá?

La ilusión del crecimiento infinito

Ronald Sistek G.

Hace 3.800 millones de años, una serie de fenómenos generó las condiciones de lo que llamamos vida en nuestro planeta. Hoy vemos que esas condiciones que conducen a la vida y la sostienen están en serio riesgo.

Desde que el ser humano comenzó a generar impacto sobre nuestro ecosistema mayor, La Tierra, la era geológica del holoceno ha pasado a la del antropoceno. Así como hace unos 10.000 a 11.500 años el ser humano comenzó un proceso de pasar de ser cazadores recolectores a agricultores, a propósito del término de un período de glaciación que elevó el nivel del mar en unos 30 metros permitiendo al ser humano habitar zonas antes inexploradas, éste subperíodo se asocia a otros fenómenos. Algunos comparten el comienzo del antropoceno con el desarrollo de las primeras embarcaciones en Portugal cerca del año 1385, otros con la revolución industrial, otros con la pérdida de biodiversidad, otros con el desarrollo de los isótopos radiactivos de la década del 40 y 50, gesto que modificó el devenir del comportamiento humano…. En fin, lo cierto es que hay mucha evidencia respecto al comienzo de una era egocéntrica donde hemos jugado con los límites de nuestro nicho como especie y el momento actual requiere de una modificación profunda de los modelos mentales y paradigmas que nos han llevado hasta este punto crucial. Esta modificación dentro de la crisis de percepción que tenemos, nos hace reflexionar respecto del cambio necesario y emergente en el que estamos desde hace algún tiempo.

Desde una sociedad de crecimiento industrial hacia una sociedad que sostenga la vida, como diría Joanna Macy; desde un entendimiento del ego disociado del eco hacia una integración del ego y eco o la integración de la mente, cuerpo y biósfera, como propone Ken Wilber; desde una mirada cartesiana hacia una mirada ecológica que nos integra horizontalmente con todos los seres vivos, como plantea Fritjof Capra; de un mundo creado por el privilegio a un mundo creado por la comunidad, como sugiere Paul Hawken; desde un paradigma mecanicista hacia un paradigma holístico como evoca Morris Berman; desde un sistema basado en el Ego hacia un sistema basado en el Eco, como lo expresa Otto Scharmer. Así lo describen filósofos, físicos, economistas, sociólogos y tantos otros que se me escapan.  David Korten acuñó el concepto del Gran Cambio, que lo hemos tomado varios como emblema de éste cambio de época,  empatizando profundamente en la escencia y el alcance del mismo. Esta es la naturaleza del cambio que estamos experimentando: paradigmas que emergen y paradigmas que se disuelven permanentemente. Se hace necesario una modificación desde el antropoceno hacia un período que Thomas Berry describe como era ecozoica, un período cuyo compromiso central es que el universo sea una comunión de sujetos más que una colección de objetos.

De todos los paradigmas que van dejando obsoletos a los anteriores, el presente Gran Cambio es meta paradigmático, para representar el tamaño y profundidad de éste. Estamos en una transición para ver si logramos generar un habitar sostenible en el tiempo y regenerar el daño multidimensional que hemos producido como especie a nuestro ecosistema mayor. Es el desafío más grande que la civilización humana haya experimentado, dado que toda especie sobrevive en un nicho y por primera vez hay cierto acuerdo de que ese nicho es el planeta en su totalidad. Entonces, dado que hemos sobrepasado los límites y sobrecargado los ciclos que sostienen la vida compleja sobre nuestro nicho,  que tipo de consciencia eso requiere? Qué tipo de comportamiento y compromiso debemos desarrollar? Cuáles son los modelos mentales desde los cuales debemos operar?

Los desafíos humanos pasan de desde dónde nos movemos para escuchar y decir lo que decimos, comprendiendo el poder de las palabras… desde la apertura a la vulnerabilidad, hasta la cocreación de un nuevo sistema económico y político que sostenga las bases de todo lo que está entremedio de estos haceres.  Aunque quizás el mayor de los desafíos sea despertar de este agónico umbral de una crisis terminal para el ser humano, producto de unos 5.500 años de herencia de jerarquías, supresión de lo femenino, racismo, violencia, depredación y sobrecarga ambiental,  injusticia económica y desconexión con nuestras raíces… y con nuestra naturaleza; poco más de 150 años de consumo y sobreconsumo de combustibles fósiles, degradación de suelos, profundización de lo individual, acumulación desmedida; poco más de medio siglo desde que transformamos una teoría económica en una doctrina lo que nos impide reflexionar sobre sus fundamentos.

“Si nos entregáramos a la inteligencia de la Tierra,

podríamos crecer enraizados, como los árboles”

-Rainer Maria Rilke

Desde que los astronautas del Apolo 8 en su camino hacia la luna se tomaron el tiempo de dar vuelta la cámara y mirar la Tierra desde el espacio por primera vez, una nueva percepción del mundo se profundizó en nuestra especie. El overview effect o efecto panorámico fue clave en el entendimiento de que viajamos a través del espacio en una nave que llamamos Tierra, donde se encuentran todos los que hemos amado en nuestras vidas, donde han vivido todos los que conocemos y de los que nos han hablado. La Hipótesis Gaia, del planeta viviente, adquiere nuevas dimensiones con este hecho y  con las observaciones de una atmósfera muy delgada y vulnerable que se autorregula.

Cada día tenemos más evidencia de que los límites que nuestro planeta es capaz de soportar, se han sobrepasado. Y no solo se han sobrepasado a nivel medio ambiental, sino que a nivel social y a nivel personal también. Estamos actualmente en un estado de sobrecarga confirmado y en aumento. Hay bastante acuerdo en que tres de las causas más relevantes tienen que ver con una profunda desconexión en esas tres dimensiones: la desconexión con el mundo natural, la desconexión social o con el otro y la desconexión personal o del ser. Estas desconexiones tienen que ver con una crisis de percepción, de la manera como vemos el mundo, de los modelos mentales limitantes que hemos sobre desarrollado y  que hemos transformado en creencias esenciales.

Estas creencias esenciales construyen un efecto de resultados colectivos que nadie quiere: cambio climático, aumento en la acidificación de los océanos, degradación del suelo, desertificación, guerras interminables, esclavitud, inequidad y un largo etcétera. Estas creencias se basan en una ilusión: la de que estamos separados; separados de la naturaleza, separados del otro y separados de nosotros mismos.

Los sistemas vivos crecen hasta un punto y luego se desarrollan. Un árbol no crece infinitamente. Un ecosistema tampoco. No se puede crecer infinitamente en un planeta finito y es nuestra percepción de separación la que nos impulsa a creer en esto. La economía insiste en subsidiar las externalidades a través de las futuras generaciones, los marginados y la naturaleza. La separación es una ilusión. La innovación debe comenzar ahí: desde el entendimiento de la profunda interconexión e interdependencia de todo fenómeno. El bienestar del planeta es una condición fundamental para el bienestar de cualquiera de los miembros de la comunidad planetaria. Hemos pensado por mucho tiempo que el suelo puede alimentarnos sin que  a su vez, lo alimentemos de acuerdo con sus propios principios y procesos orgánicos y sus propios ritmos de renovación.

En un mundo con volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambiguedad en aumento, el principio de la no separación, el principio de la reciprocidad y el principio del ritmo pueden ser un hilo conductor para el Gran Desenredo que nos toca realizar como especie si pretendemos que las futuras generaciones disfruten de esta nave en que recorremos el universo.

“Otro mundo no solo es posible, está en camino.

En un día tranquilo, puedo escuchar su respiración”

Arundhati Roy